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INFLACIÓN Y PRECIOS

Peligros del diferimiento de créditos

Diferir el pago de intereses no es la pausa benigna de la pandemia: en un contexto de estanflación distorsiona la inversión, alienta el riesgo moral y debilita a la banca.

4 min de lectura
Peligros del diferimiento de créditos

En situaciones de crisis económica, es previsible que los gobiernos lancen políticas de alivio para las familias, especialmente aquellas de sectores más vulnerables. Ahora bien, si algo debe quedar claro, especialmente después de observar la situación económica del país, es que las políticas públicas deben ser evaluadas por sus resultados, no por sus intenciones.

Desde el legislativo se ha estado discutiendo una ley que buscaría diferir el pago de intereses de créditos, lo cual, en el contexto actual, sería negativo tanto para las familias como para el propio sistema financiero. Nos referimos al “PL 551-2024-2025: Ley de Condonación de Intereses en Créditos Financieros en el Marco de la Emergencia Económica Nacional”.

¿Por qué diferir es una mala idea?

Un argumento a favor del diferimiento de los créditos sería invocar lo sucedido hace un par de años. Durante la pandemia, se aprobó una ley (Ley N° 1294) que autorizaba el diferimiento de estos pagos, sin mayores repercusiones en el sistema financiero ni en la economía de las familias.

Sin embargo, esta comparativa es insostenible. Entre 2020 y 2021 las perspectivas de crecimiento eran positivas, pues se esperaba que las familias estuvieran mejor al cabo de un par de meses. La economía, paralizada por el COVID-19, no podía funcionar de manera regular, derivando en cuellos de botella y hasta paralización de sectores completos.

Luego, una vez levantadas las restricciones legales y biológicas, la actividad económica experimentaría un proceso de reactivación, volviendo eventualmente a sus niveles previos. Los negocios, en este escenario, recuperarían los ingresos que perdieron durante el periodo de encierro y estancamiento.

El contexto actual es radicalmente distinto. Cada vez hay más motivos para hablar de estanflación en Bolivia. El crecimiento económico del año 2024 fue de apenas el 0,73%, al tiempo que la inflación acumulada en los primeros seis meses de 2025 supera el 15%. Con estos elementos en consideración, desaceleración económica y aumento en el nivel de precios, se espera que las familias no estén mejor de aquí a un año, sino todo lo contrario.

Adicionalmente, la eliminación y/o diferimiento del pago de intereses podría empeorar todavía más la situación macroeconómica en general. Recordemos que el interés es un componente fundamental en la evaluación de proyectos de inversión. Su suspensión, aunque sea temporal, más aún en contextos de estancamiento e incertidumbre económica, conllevarían una distorsión profunda de la estructura productiva.

Sin la referencia del interés que va ligado a todo crédito, las señales que recibe el mercado se ven modificadas, dando lugar a malas inversiones que, en el largo plazo, terminan siendo liquidadas, acarreando pérdidas significativas de eficiencia y costes de reasignación de inversiones.

Por si fuera poco, esta política también cuenta con un componente de riesgo moral, lo que nuevamente viene ligado con problemas de toma de decisión de inversiones. Por ejemplo, los actores económicos podrían formarse expectativas de que este tipo de condonaciones son algo que se debe mantener y esperarlos con mayor frecuencia en el futuro, induciendo al sobreendeudamiento o el retraso deliberado en el pago de las obligaciones financieras.

Desde el punto de vista de los intermediarios financieros, esta política también presenta problemas. La morosidad reflejada en la cartera de los bancos aumentaría, lo que podría aumentar la percepción de riesgo en la formación de las expectativas de los agentes económicos.

Una banca en esta situación afectaría tanto su función de intermediario financiero, pues al no poder cobrar intereses a quienes se su dinero, se dificultaría el pago de intereses a quienes lo depositan, lo que conduce a una constricción de la oferta de crédito, impulsado por menores incentivos para ahorrar.

Los efectos sobre la banca también llegan a su rol como de financista del gobierno, derivando en que el gobierno ya no podría contar con la banca para, por ejemplo, seguir operando con los bonos ofrecidos por la Gestora, debiendo recurrir, en consecuencia, a otras formas de financiamiento, como la emisión. Las consecuencias de continuar apoyándose en la emisión monetaria son ya bien conocidas.

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Conclusión

En resumen, apostar por el diferimiento de los créditos puede sonar como una buena idea en la práctica, además de ser un instrumento de campaña bastante atractivo a la hora de capturar votos.

Empero, sus resultados previsibles serían nefastos para una economía que, en realidad, necesita de estabilización, desregulación y reglas claras que manden certidumbre a los agentes económicos. Se deben atacar las causas de la crisis económica, no únicamente sus efectos.

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Retrato de Oscar Mario Tomianovic
Oscar Mario Tomianovic Economista e investigador

Investigación y análisis independiente sobre economía y políticas públicas en Bolivia.

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