La reciente aprobación de tres créditos externos por un valor 410 millones de dólares en la Asamblea Legislativa Plurinacional (El Deber, 2025) podría parecer una señal positiva que augura mejores tiempos.
El razonamiento sería el siguiente: Esos 410 millones de dólares, de libre disponibilidad, ingresan a la economía como una bocanada de aire fresco, aliviando las presiones que existían sobre la divisa y permitiendo un dinamismo que, hasta ahora, estaba desapareciendo.
Sin embargo, existen varios motivos para pensar que este suceso está lejos de ser una buena noticia. Todo lo contrario, puede interpretarse como una señal de que seguimos por el camino equivocado.
Parches vs. Soluciones estructurales
¿Por qué la aprobación de créditos, por el monto que sea, no debe ser visto como algo positivo? Principalmente, porque no resuelve el problema de fondo, a saber, el exceso de gasto del gobierno.
Dado que el gobierno nacional gasta más de lo que ingresa, de la forma en que gasta y de manera crónica, constantemente se ve forzado a recurrir a distintas fuentes de financiamiento, como la emisión o la deuda. Luego, en lugar de apostar por un programa de ajuste (como el que ya hemos delimitado en otra ocasión), este préstamo le otorga todavía más recursos al gobierno para que continúe financiando sus déficits crónicos.
Otro punto que considerar es la magnitud del préstamo. Si bien 410 millones de dólares suena como un monto elevado, lo cierto es que, hablando de finanzas públicas, no lo es. Para entrar en perspectivas, el déficit fiscal de Bolivia para el año 2023 fue de aproximadamente 5.000 millones de dólares. Durante la gestión de Luis Arce se han aprobado más de 39 créditos por más de 4.000 millones de dólares, es decir, ni juntando todo el financiamiento externo de los casi cinco años de gestión del presidente Arce se puede cubrir un año de déficit. El propio Ministro de Economía, Marcelo Montenegro, ha reconocido que, durante la gestión 2024, se percibieron más de 476 millones de dólares, pero que el concepto de pago de deuda externa ascendió a 1.500 millones de dólares (Correo del Sur, 2025).
Quizás uno de los puntos más peligrosos de esta operación es que los recursos otorgados sean de libre disponibilidad. Es decir, el gobierno puede destinar esos dólares según se propia discrecionalidad, por ejemplo, a inversiones públicas no rentables o a subsidios que distorsionan el sistema de precios.
Otro problema se plantea en el horizonte temporal y se vincula con el anterior punto. Si nos endeudamos hoy, es porque esperamos que esos recursos sean destinados a inversiones productivas que permitan una devolución oportuna de los recursos prestados. En caso de incidir en prácticas no productivas, cabe esperar que los próximos créditos estén destinados a pagar capital e intereses de préstamos anteriores. Pan para hoy, hambre para mañana.
Por último, de nuevo con proyección al futuro, si Bolivia continúa endeudándose sin un plan de ajuste serio y decidido, su condición de sujeto a crédito continuará deteriorándose con el paso del tiempo, lo que supondrá nuevas barreras para acceder a mercados de deuda soberana. De persistir, la situación podría incluso perjudicar el acceso a futuros préstamos con organismos multilaterales, como el FMI o el BID.
A final de cuentas, la apuesta por nuevos créditos termina configurándose como una salida fácil a la crisis económica, pero con consecuencias funestas para la economía misma. La verdadera salida consiste en replantear el gasto elefantiásico que se ha venido impulsando en las últimas dos décadas. Primero debemos pensar en dónde dejar de gastar para luego preguntarnos quién nos puede financiar ese gasto extra (déficit), si es que llegase a justificarse dicho gasto extra.
Conclusión
En resumen, no es que Bolivia atraviese una crisis económica por el bloqueo de créditos externos. Si Bolivia atraviesa todas las dificultades que atraviesa (falta de dólares, desabastecimiento de combustibles, elevada inflación y bajo crecimiento) es gracias a una política de déficit crónico.
La salida pasa por un programa de ajuste serio y creíble, que mande las señales correctas a los agentes económicos, nacionales e internacionales. No se puede seguir pensando en cómo financiar el gasto sin primero pensar en qué hacer con todo ese gasto. En estas circunstancias, tener en orden las prioridades de la política económica resulta vital.
¿Te interesa este análisis?
Recibe nuestras publicaciones directamente en tu correo. Sin spam, solo contenido de calidad.
Referencias
El Deber (2025) Se aprobaron créditos por $US 410 millones en sesiones camarales, recuperado de: https://eldeber.com.bo/pais/se-aprobaron-creditos-por-us-410-millones-en-sesiones-camarales_519318/.
Correo del Sur (2025) Montenegro: Bolivia paga más por deudas, recuperado de: https://correodelsur.com/economia/20250324/montenegro-bolivia-paga-mas-por-deudas.html.