Las tasas de inflación continúan siendo elevadas en comparación con la historia económica reciente de Bolivia. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación mensual en enero de 2025 alcanzó un 1,95%, mientras que la tasa interanual (comparada con enero del año anterior) fue del 12,03%. Dado que el concepto de inflación suele generar confusión, incluso entre la profesión y la prensa especializada, en los últimos meses hemos sido testigos de diversas interpretaciones sobre su origen (bloqueos, especulación y, en los últimos días, la avaricia de los ganaderos). Esta entrada tiene como objetivo clarificar algunos de los conceptos comúnmente utilizados a la hora de tratar este tema y ofrecer una explicación a este fenómeno.
¿Qué es la inflación?
Los economistas utilizan el término "inflación" para referirse a un aumento continuo en el nivel general de precios expresados en bolivianos. La magnitud de la inflación, conocida como la tasa de inflación, se reporta generalmente como el crecimiento porcentual anualizado de algún índice amplio de precios en la economía (principalmente el IPC). Con el aumento de los precios en bolivianos, un billete de un boliviano compra menos cada año. Por lo tanto, la inflación implica una disminución constante en el poder adquisitivo de la moneda nacional. Sin embargo, esta definición adolece del problema que puede llevar a que confundamos las consecuencias con las causas de la inflación. La inflación es, en realidad, una pérdida del valor de la moneda: antiguamente, los monarcas rascaban el oro de las monedas para arrebatar parte del valor a sus ciudadanos, como veremos más adelante y con mayor detalle; hoy en día, los Bancos Centrales incrementan la oferta crediticia (pasivos) contra activos de mala calidad.
La consecuencia de que el dinero valga menos es que los bienes que pretendemos adquirir con él cuesten más.
Inflación y cambio en los precios relativos
A menudo, se tiende a confundir la inflación con un cambio en los precios relativos. Para entender la diferencia, veamos un ejemplo: Un aumento en el precio de la carne no puede generar o "impulsar" la inflación por una razón sencilla: la relación funciona al revés. La inflación, definida como un aumento continuo y sostenido en el nivel general de precios, provoca que los precios individuales (incluidos los salarios, las tasas de interés, las divisas extranjeras, entre otros) tiendan a aumentar más o menos proporcionalmente, por encima de las variaciones en precios relativos causadas por cambios en la demanda o la oferta en mercados específicos. Así, si el aumento en el precio de la carne se debe tanto a la inflación como a un cambio en los precios relativos, este aumento no puede considerarse como una causa de inflación.
Considerar que la inflación aumenta porque avariciosos empresarios están subiendo los precios es algo que no resiste el mayor análisis riguroso. La mayor cantidad de bolivianos que pago por la carne son bolivianos que no puedo usar en adquirir otros bienes. Por consiguiente, los consumidores que continúan comprando alimentos a estos precios más altos deben reducir su gasto en otros bienes y servicios, cuyos precios relativos disminuirían. Estamos ante un claro ejemplo de lo que se denomina falacia de la composición: creer que lo que es cierto para elementos individuales (el aumento del precio de un bien) es cierto para el conjunto de elementos (el aumento del precio de todos los bienes).
Al analizar la evolución de los precios, excluyendo el rubro de alimentos, se observa que en enero de 2025 los precios de los bienes también experimentaron un incremento considerablemente superior al registrado en años anteriores. Esta tendencia refleja un aumento notable en la inflación subyacente (en rigor, la inflación subyacente debería, también, descontar los precios de la energía ver monitor monetario), lo que indica presiones inflacionarias generalizadas en la economía, más allá de los factores estacionales o específicos del sector alimentario. Entonces ¿qué causa inflación?
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Causas de la inflación
En pocas palabras, se produce inflación, es decir, el poder adquisitivo del boliviano se reduce, en la medida en que la oferta nominal de bolivianos crece más rápido que la demanda real de tener bolivianos. El gestor de la moneda nacional es el Banco Central de Bolivia, tanto por que determina la oferta monetaria en la economía, cuanto por que la gestión de sus activos influye sobre la demanda de los pasivos (incluido los billetes y monedas en circulación) que emite.
La inflación tendrá su origen, entonces, cuando el Banco Central incremente la oferta de dinero y sustitutos del dinero (pasivos) contra activos de mala calidad. y eso es exactamente lo que ha sucedido en los últimos años:
La base monetaria ha experimentado un incremento sostenido, con una aceleración a partir de inicios de 2023 (la gráfica está en escala logarítmica pues nos permite analizar cambios relativos). Paralelamente, la composición del activo del Banco Central ha sufrido una transformación significativa: mientras anteriormente estaba dominado por Activos de Reserva, caracterizados por su solvencia y alta liquidez, en la actualidad ha pasado a estar conformado en mayor medida por Crédito al Sector Público No Financiero, activos de naturaleza ilíquida y de valuación incierta. Esa recomposición del activo del Banco Central no solo evidencia un cambio en la calidad de los recursos que respaldan la base monetaria, sino que también permite identificar los determinantes del aumento de la base monetaria: el déficit fiscal persistente.
El creciente financiamiento del Sector Público No Financiero (SPNF) refleja la incapacidad del gobierno para cubrir su déficit a través de ingresos genuinos o financiamiento sostenible en los mercados. Debido a las dificultades del país por acceder a fuentes externas, el Banco Central ha absorbido esa necesidad de financiamiento (ver el siguiente gráfico), reemplazando activos líquidos y solventes por compromisos cuyo valor y recuperabilidad son inciertos.
La inflación no es el resultado de la codicia, los bloqueos ni la especulación. No necesitamos recurrir a explicaciones heterodoxas ni buscar paralelismos en otros países para entenderla. Nuestra propia historia económica, especialmente en el siglo XX, nos ofrece una lección clara: cada episodio inflacionario en Bolivia ha sido consecuencia directa de la indisciplina fiscal y su financiamiento a través del Banco Central. Así se gestó la inflación tras la Revolución de 1952 y nuevamente la de mediados de los años 80, con resultados desastrosos.
Pero, así como la historia nos muestra el origen del problema, también nos señala el camino de salida. La estabilidad solo se recupera con equilibrio fiscal, disciplina monetaria y reglas claras que eviten que el Banco Central se convierta en el salvavidas de un Estado en déficit.