Tras asumir la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump ha convertido la política comercial, y especialmente los aranceles, en el tema central de su agenda económica. Esta posición no tomó a nadie por sorpresa: Incluso antes de asumir su primer mandato, Trump daba indicios de estar a favor de un política arancelaria más agresiva.
No se debe ignorar que, durante su primer mandato (2017-2020), Trump impuso aranceles del 25% sobre bienes como el acero y el aluminio. Si bien los Estados Unidos venían aplicando aranceles a estos productos desde los años setenta, en 2018 Donald Trump impuso un nuevo conjunto de aranceles. Los resultados de este primer paquete de medidas se discuten más adelante.
En continuidad con el espíritu exhibido durante su primer mandato, Trump ha continuado con un discurso pro-aranceles, si bien mucho más agresivo en perspectiva comparativa. Frases como “Tariff is the most beautiful word in the dictionary” (The Guardian, 2025)[1]ponen de manifiesto la importancia de esta medida dentro de la política económica de la primera potencia del mundo.
El presente documento revisa cuáles han sido las medidas concretas aplicadas por el presidente Donald Trump durante su segundo mandato, los efectos que han causado este tipo de medidas en otros contextos, incluyendo el norteamericano, así como un balance general sobre la viabilidad de los aranceles como mecanismos para conseguir los objetivos planteados por la administración Trump.
Los aranceles de Trump
¿En qué consisten las políticas arancelarias del presidente Donald Trump? Para comenzar, debemos recordar que un arancel es un gravamen, un impuesto, que pagan los bienes importados. En este sentido, tan temprano como el 1 de febrero de 2025[2], Trump firmaría la Orden Ejecutiva 14.195, misma que fijaba un arancel del 10% a todas las importaciones chinas. La medida fue seguida de un impuesto recíproco del 15% sobre el carbón y el gas, y del 10% para el petróleo y maquinarias agrícolas. Este arancel de la administración Trump llegó hasta el 20% el 4 de marzo.
Por otro lado, el 12 de marzo de 2025 la administración Trump impuso aranceles del 25% a toda importación de acero y aluminio, esto bajo el argumento de buscar proteger la industria nacional, medida que fue seguida de una retaliación de la Unión Europea y Canadá, dos de sus principales socios comerciales (Reuters, 2025).
Más tarde ese mismo año, el 13 de febrero, Trump encargó a su equipo económico que se determinara una tasa arancelaria recíproca para cada país del mundo, considerando variables como los aranceles ya en vigor, déficits comerciales, entre otros. Acto seguido, Trump anunció el “Día de la liberación” a celebrarse el 2 de abril de 2025. El resultado fue la Orden Ejecutiva 13.257, misma que fijaba un arancel base del 10%, superior a países con mayores relaciones comerciales con los Estados Unidos, como del 34% para China, 20% para la Unión Europea o del 25% para Corea del Sur.
Finalmente, a comienzos de agosto, Trump ordenó la reactivación de aranceles recíprocos, indicando que se actualizarían las tasas arancelarias en varios casos. Por ejemplo, Suiza vio un incremento, llegando al 39%, mientras que Taiwán vio su tasa reducida hasta el 20%. En el caso de Canadá, al no lograrse un acuerdo formal entre ambos países, la tasa arancelaria subió del 25% al 35%. Se espera que estos nuevos aranceles entren en efecto el 7 de agosto (NBC News, 2025).
El resultado de esta ofensiva arancelaria, según datos de la Tax Foundation, es que los aranceles medios de Estados Unidos sobre todas sus importaciones se encontrarían en su nivel más alto desde 1943, cuando la economía americana se encontraba en medio de la Segunda Guerra Mundial.
Efectos de los aranceles
paga por importar un bien a un país, en la presente sección se recuerda cuál es el impacto de dichas medidas en las dinámicas del comercio internacional.
El consenso entre los economistas es que los aranceles desalientan el comercio entre los países, aumentan el precio de los bienes para los consumidores finales, destruyen fuentes de empleo y terminan empeorando la calidad del bien que es ofrecida.
Por ejemplo, acorde a una serie de encuestas sostenidas entre cientos de economistas desde comienzos de los noventa hasta el año 2021, se observa que existe un amplio consenso sobre los efectos negativos de los aranceles sobre el bienestar económico general: Entre el 94% y el 95% de los economistas encuestados estaban “de acuerdo” o “de acuerdo con reservas” sobre la idea de que los aranceles generan efectos negativos. La única posición que generaba más acuerdos entre este grupo de profesionales fue su preferencia por los tipos de cambios libres y flotantes (Geide-Stevenson & La Parra, 2021).
Este posicionamiento tan uniforme dentro del gremio parece encontrar sustento tanto teórico como empírico. Una prueba robusta del efecto de los aranceles en la economía se encuentra en los propios Estados Unidos. Tras la aprobación de los primeros aranceles de la administración Trump que gravaban en el acero y el aluminio, el número de productores de acero de Estados ascendía a 200 mil. Este era el número de trabajadores que, se esperaba, se beneficiara de la protección de las industrias extranjeras; después de todo, según Morgan Stanley, el 80% de estos dos productos era importado. Ahora bien, el número de trabajadores en áreas que dependían de ese acero y aluminio importado superaba los 12 millones, unas 60 veces más.
Más adelante, un estudio de la Reserva Federal pudo confirmar que el resultado de esta medida no fue un fortalecimiento del sector metalúrgico americano, sino todo lo contrario. Si bien la medida ayudó a crear cerca de 5 mil empleos en dicho rubro, debido al aumento de los precios, trasladados a las industrias intermedias y consumidores finales, se registraron pérdidas de empleos en otros sectores, mismas que llegaron a los 75 mil trabajadores. En resumen, el balance general de dicha política fue un saldo negativo de 70 mil trabajadores.
Acorde a Redding, Weinstein & Amiti (2019), los primeros aranceles aplicados por Trump generaron efectos como 1) aumento de los precios de bienes intermedios y finales 2) distorsiones en las cadenas de suministros 3) reducción en las disponibilidades de productos importados 4) una reducción de 1.4 trillones de dólares por mes hasta el fin del periodo 2018. Los autores también encontraron evidencia de situaciones similares en aquellos países que respondieron con aranceles recíprocos.
Por otro lado, Lashkaripour (2021) ha documentado lo que sucedería si esta medida se aplicara hasta sus últimas consecuencias, es decir, si el mundo decidiera aplicar una guerra comercial total a través de los aranceles. El resultado que este trabajo arroja es que, en tal escenario, el PIB global se contraería en un 2,8%, lo que equivale a 1,7 trillones de dólares o todo el PIB de Corea del Sur. Al mismo tiempo, dicho estudio encontró que, en el escenario opuesto, es decir, uno de aranceles cooperativos, el PIB global aumentaría en 347 billones de dólares, semejante a toda la economía chilena.
En resumen, la teoría económica, el consenso de los economistas y la evidencia empírica apuntan en una dirección: Los aranceles pueden beneficiar ligeramente a grupos seleccionados de una industria, por ejemplo, el gremio nacional que se ve liberado de la competencia extranjera; sin embargo, esta medida viene acompañada de otras consecuencias no deseadas, como el aumento del precio de la materia prima para otras industrias, la consecuente destrucción de empleo, la pérdida de calidad del producto ofrecido y una reducción en los volúmenes de comercio entre ambas naciones, perjuicios todos que, tomados en su conjunto, suelen superar con creces los aparentes beneficios que se ofrecen a dichos grupos seleccionados de la industria nacional.
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Impacto en la economía boliviana
La anterior sección documentó los efectos negativos de los aranceles en economías como la estadounidense. No obstante, persiste la inquietud sobre si las medidas anunciadas por la administración Trump tendrán algún tipo de impacto en la economía boliviana y si, de hacerlo, en qué magnitud se harían manifiestas. Pare responder a esta pregunta debemos, primero, mirar los números del comercio exterior.
Según datos del INE, las exportaciones totales (excluyendo reexportaciones) de Bolivia, han pasado de 741 millones de dólares en 1992 a más de 8.9 mil millones para 2024, alcanzando un máximo el año 2014, cuando ascendieron a 12,8 mil millones de dólares. Ahora bien, en el caso particular de los Estado Unidos, esta cifra ha mostrado una clara tendencia negativa, pasando de 145 millones en 1992 a apenas 271 millones en 2024, si bien las mismas llegaron a superar los 2 mil millones de dólares en 2014. En otras palabras, aunque las exportaciones totales de Bolivia han caído ligeramente en los últimos años, el peso relativo de Estados Unidos en estas es cada vez menor.
Según se puede observar en el gráfico, el peso de las exportaciones bolivianas con destino a Estados Unidos pasó del 32,4% en 1994, cuando alcanzó su pico máximo, a apenas un 3% en 2024, lo que demuestra que Estados Unidos tiene una importancia cada vez menor en los destinos de los productos bolivianos en el comercio internacional. Prueba de ello es que, a la hora de fijar los aranceles específicos durante el “Día de la liberación”, el equipo económico de Trump aprobó un arancel estándar de únicamente el 10% para las exportaciones bolivianas.
¿Esto quiere decir que Bolivia estará exenta de los impactos negativos de la guerra comercial que se está desarrollando a nivel global? No. Únicamente nos dice que no sentirá sus efectos directos en la forma de una caída dramática de sus exportaciones totales por condiciones asfixiantes de uno de sus principales socios comerciales. Este sería el escenario si los aranceles fueran impuestos por países con relaciones comerciales más estrechas, como Perú, China o Brasil, con los cuales Bolivia presenta un mayor flujo de exportaciones (CADEX, 2025).
Al no ser este el caso, cabe esperar que el principal efecto de estos aranceles norteamericanos en la economía boliviana se sienta de manera más bien indirecta, es decir, que se padezcan efectos negativos vinculados a las caídas de la actividad económica, fruto de la contracción del producto global que sigue a una guerra comercial. Dado que estas medidas llevan menos de un año de ser anunciadas y con menos de seis meses de ser aplicadas, aventurarse a lanzar más proyecciones sobre un impacto concreto en el PIB boliviano puede ser apresurado.
Por otro lado, no puede ignorarse que estos aranceles tendrán un impacto negativo en las exportaciones bolivianas. En un contexto de falta de dólares, con una brecha cambiara de más del 100% entre el dólar oficial y el paralelo, la caída de las exportaciones supondría un golpe severo al flujo de divisas, no tanto por la magnitud del comercio entre ambos países, sino por el delicado estado de la economía boliviana, donde cualquier impedimento a la entrada de dólares termina repercutiendo en mayor medida a otros sectores productivos. Con una menor entrada de dólares por exportación, las tareas de importación, por ejemplo de bienes de capital, se vuelven más complicadas, poniendo en jaque a toda la estructura productiva.
Ahora bien, cabe destacar que esta situación de una guerra comercial beneficie a Bolivia en un escenario particularmente específico. Se ha documentado que, tras la insistencia de Estados Unidos en mantener sus aranceles altos, países como China, Corea del Sur y Japón han celebrado acuerdos de integración comercial, facilitando la cooperación económica entre ambos (France 24, 2025).
Puede barajarse un escenario en el cual la política arancelaria de Estados Unidos concluya con esta nación siendo la única en aplicar aranceles generales, mientras los demás países del mundo, aunque apliquen aranceles recíprocos a Estados Unidos, busquen fomentar la libertad del comercio exterior. Este escenario, cuya factibilidad puede ser analizada desde el punto de vista de las relaciones internacionales, supondría un beneficio neto para Bolivia, esto al ver sus aranceles reducidos al tratar con países con los cuales sí presenta un mayor volumen de transacciones. No obstante, este beneficio quedaría anulado si dichas negociaciones por nuevos y mejores acuerdos comerciales no tienen lugar, permaneciendo inalterado el status quo.
El verdadero peligro se presenta en la forma de una continuación o respuesta desacertada ante la acción de Estados Unidos, es decir, aquel escenario donde Bolivia decide aplicar aranceles recíprocos a dicho país. Si bien es cierto que las importaciones desde Estados Unidos han caído sustancialmente, pasando de 1.245 millones de dólares en 2014 a 807 millones en 2024, el país del norte continúa siendo uno de sus principales socios comerciales en esta materia, sólo por detrás de países como China, Brasil, Argentina y Perú, quedan encima otros socios comerciales clave, como Chile, Japón o México.
Luego, una política que encareciera los productos que importamos de nuestro quinto socio comercial más importante únicamente tendría las mismas consecuencias que hemos visto se aplican a los Estados Unidos cuando la aplican en su territorio nacional, a saber, aumento de precios y destrucción de puestos de trabajo. Por tanto, Bolivia debería evitar a toda costa una escalada en las tensiones arancelarias que se observan en el mundo.
Conclusión
Tras asumir la presidencia para un segundo mandato, Donald Trump y los Estados Unidos se han visto envueltos en una guerra comercial sin precedentes, equiparables únicamente a los vistos en la era post Gran Depresión, cuando, por medio de la ley Smoot-Hawley de 1930, se elevaron los aranceles a niveles nunca vistos.
La teoría económica, el consenso de los economistas y una robusta colección de experiencias históricas apuntan a que los aranceles, lejos de ser una herramienta que promueva el bienestar económico general, terminan beneficiando a un grupo más bien minoritario de la población económicamente activa, trasladando los costos a las empresas intermediarias y los consumidores finales, dejando como resultado una pérdida neta de bienestar general.
Ahora bien, pasando al caso boliviano, cabe esperar que el impacto de estas medidas sea menor, en tanto que Estados Unidos es un socio comercial menor en términos de exportaciones, especialmente cuando se lo compara con países de la región o China. Al contario, de profundizarse algunos acuerdos de integración comercial, impulsados como respuesta a los aranceles de Trump, Bolivia podría verse beneficiada de esta encrucijada arancelaria global. No obstante, este escenario es hipotético y debe manejarse con cautela.
En definitiva, Bolivia debe replantearse su posición en el escenario económico internacional, evitando caer en la trampa de los aranceles recíprocos y apostando, en cambio, por una mayor integración comercial, apuntando, idealmente, a la apertura económica unilateral, algo ya visto, y con bastante éxito, en países como Estonia.
Referencias
Amitit, M.; Redding, S. & Weinstein, D. (2019) The impact of the 2018 tariffs on prices and welfare. Journal of Economic Perspectives, Vol. XXXIII, n° 4, págs. 187-210.
CADEX (2025) Estadísticas de exportación, recuperado de: https://cadex.org/estadisticas-cadex-no-tradicionales/.
France 24 (2025) China, Corea del Sur y Japón acuerdan reforzar lazos comerciales ante aranceles de Trump, recuperado de: https://www.france24.com/es/asia-pac%C3%ADfico/20250330-china-corea-del-sur-y-jap%C3%B3n-acuerdan-reforzar-lazos-comerciales-ante-aranceles-de-trump.
Geide-Stevenson, D.; La Parra, A. (2021) Consensus among economist 2020: A sharpening of the picture. American Economic Association, recuperado de: https://www.aeaweb.org/conference/2022/preliminary/paper/HBhGyFD7.
Lashkaripour, A. (2021) The cost of a global tariff war: A sufficient statistics approach. Journal of International Economics, Vol. CXXXI.
NBC News (2025) Trump sets high tariffs as he reshapes economy, recuperado de: https://www.nbcnews.com/business/economy/trump-sets-tariff-levels-reshapes-economy-rcna222387.
Reuters (2025) Trump threatens further tariffs as EU, Canada retaliate for those already in place, recuperado de: https://www.reuters.com/markets/commodities/trumps-steel-aluminum-tariffs-take-effect-us-canada-trade-war-intensifies-2025-03-12/.
The Guardian (2025) ‘The most beautiful word in the dictionary’: Donald Trump’s tariff plan-podcast, recuperado de: https://www.theguardian.com/news/audio/2024/dec/16/the-most-beautiful-word-in-the-dictionary-donald-trumps-tariff-plan-podcast.
[1] “Arancel es la palabra más hermosa en el diccionario”.
[2] Trump asume la presidencia oficialmente el 20 de enero de 2025.