Que el dólar digital llegara a los Bs. 20, cuando el tipo de cambio oficial lo taza en Bs. 6,96, es un ejemplo perfecto de la interrelación entre la política y la economía, algo que se puede analizar desde la evolución de la propia teoría económica.
La formación de las expectativas racionales
Los debates macroeconómicos hasta el último tercio del siglo XX estuvieron dominados por el paradigma keynesiano. Sin embargo, los procesos de estanflación en Estados Unidos pusieron a tambalear el edificio teórico del mainstream.
Es en este contexto que se da la revolución de las expectativas racionales. En resumen, los agentes económicos pueden anticipar el efecto de determinadas medidas económicas, volviendo estériles políticas que sean anticipadas.
Desde los aportes monetaristas de Friedman, hasta las contribuciones de Robert Lucas y la nueva macroeconomía clásica, el rol de los agentes económicos, que toman decisiones con la información disponible, pasa a ser considerado como fundamental a la hora de elaborar una política económica.
Las dos caras de la moneda
Ya hemos tenido la oportunidad de mencionar cómo la degradación del activo del Banco Central de Bolivia (BCB) ha repercutido en la calidad y valor de su contraparte, su pasivo, es decir, los bolivianos que usamos en nuestras transacciones diarias. Esta degradación está impulsada por un elevado nivel de gasto público, el cual demanda una cantidad cada vez mayor de deuda interna, facilitada por el mentado BCB.
En resumen, nos encontramos con cada vez más bolivianos persiguiendo la misma cantidad de dólares; además, la calidad de esos mismos bolivianos pierde su valor conforme su respaldo pasa de ser principalmente bolivianos a principalmente títulos de deuda de un gobierno con un importante desequilibrio fiscal.
En consecuencia, la situación del activo del BCB explicaría la tendencia que hemos observado en el largo plazo, especialmente desde 2023. Sin embargo, el repentino repunte del precio del dólar puede explicarse por otros factores, esencialmente políticos.
Precisamente esta semana confluyeron numerosas noticias relacionadas al plano electoral. Por un lado, el exministro de Economía y actual presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora dio a conocer que no buscará la reelección; por el otro, se dio a conocer una sentencia del Tribunal Constitucional que acabaría con las aspiraciones electorales de Evo Morales, expresidente de Bolivia.
¿Por qué estos eventos cobran relevancia? Dada la fractura del Movimiento Al Socialismo (MAS), evidente o ficticia, que tanto Morales como Arce tengan que dar un paso al costado, voluntaria o involuntariamente, despeja las dudas sobre quién terminaría siendo el candidato del MAS: Andrónico Rodríguez. La lógica era que, con el MAS fragmentado, la oposición, igualmente fragmentada, tendría posibilidades reales de triunfar en los comicios fijados para agosto.
Sin embargo, la repentina unión del MAS implicaría que esas posibilidades de la oposición de imponerse en las elecciones se reducirían drásticamente, asegurando la persistencia del Modelo Económico Comunitario Social Productivo.
Luego, las expectativas de los agentes económicos, ante la anticipación de la permanencia del MAS, es que el modelo basado en el gasto y deuda continuará vigente por al menos otros cinco años. Naturalmente, de insistir con este enfoque de emisión para financiar el gasto desmedido del gobierno, se espera que el boliviano continue en caída. De hecho, cabe esperar un movimiento similar de las cotizaciones en, al menos, dos fechas clave dentro del calendario electoral, a saber: 19 de mayo (fecha límite para la inscripción de los binomios presidenciales), el 17 de agosto (fecha prevista para la celebración de los comicios nacionales).
Resumiendo, los agentes económicos emplean toda la información que tienen disponible. Si hay un cambio en la información que apunta a la continuidad de la política fiscal, mismo que supondría insistir en la monetización de la deuda, cabe esperar que esta situación repercuta en las valoraciones de los agentes económicos, por ejemplo, en la valoración del boliviano como moneda confiable, precipitando una fuga de los bolivianos al dólar
La política juega un rol importante en la formación de expectativas económicas. Después de todo, las tensiones partidarias, intentos de golpe de Estado y el continuo bloqueo de carreteras, han influido en no menor medida en el empeoramiento de la calidad de la deuda soberana boliviana y en el riesgo país.
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Conclusión
¿Hasta dónde llegará el dólar? Lo cierto es que nadie lo sabe, ni el presidente y sus ministros. Lo que podemos dar por sentado es que su precio no está sujeto a un techo, lo que, de continuar el manejo irresponsable de la política fiscal, significaría abrir las puertas a un dólar que supere las tres cifras.
En definitiva, tanto las medidas económicas como los movimientos políticos afectan la cotización del dólar. No es simple especulación, al menos no en el sentido despectivo que se emplea el término para pasar por alto las decisiones desacertadas del manejo fiscal, sino las expectativas racionales de los agentes económicos proyectadas en el futuro.
A menos que se dé un cambio decidido en la forma en que se viene manejando la economía, por ejemplo, mediante una reducción considerable del gasto, no se tendrán motivos para esperar resultados diferentes a los que vemos hoy.