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La propiedad privada en jaque: ¿Qué hacer?

Bolivia figura en el último cuartil mundial en protección de la propiedad; revertirlo exige independencia judicial, Estado de derecho y el fin de las elecciones de jueces.

5 min de lectura
La propiedad privada en jaque: ¿Qué hacer?

Hablar de la propiedad privada es un tema que no debería suscitar mucha controversia. Salvo excepciones –como Bakunin, para quien la propiedad privada era un “robo” –, la mayoría de los filósofos morales, economistas y teóricos políticos reconocen el rol que juega la propiedad privada. Desde Locke, pasando por Smith, hasta Mises, la propiedad privada ha ocupado un rol central en casi todo sistema social.

No es para menos, los intentos por suprimir la propiedad privada, partiendo de la arbitraria distinción entre “propiedad de los medios de producción” y “propiedad personal”, han terminado en auténticos desastres. Escohotado, por ejemplo, documenta las caídas de la producción agrícola que siguieron a las grandes colectivizaciones de la propiedad en rusa leninista, posterior a la revolución de octubre y la imposición del comunismo.

Con semejante preámbulo, tal parece que la preocupación por el estado de la propiedad privada en Bolivia está más que justificado. En las siguientes líneas nos basaremos en el informe de la Property Rights Alliance, el International Property Rights Index (IPRI), para ponederar la protección de la propiedad privada en nuestro país.

Hallazgos

Como tuvimos oportunidad de mencionar en un anterior Asunto Público, Bolivia registra algunas mejoras en el IPRI, sin embargo, está lejos de encontrarse en una situación favorable. Por ejemplo, Bolivia obtiene un puntaje de 3,46 sobre 10, además de ubicarse en el puesto 105 de 126 a nivel mundial y 18 de 21 a nivel regional, es decir, en el último cuartil de las clasificaciones, codeándose con los últimos puestos.

Esta es la visión amplia, pero ¿Qué sucede cuando desagregamos el dato y nos pasamos a los subindicadores? En el siguiente gráfico se detalla el puntaje de Bolivia en cada uno de los índices, subíndices e indicadores, comparándola con el país que encabeza el índice, a saber, Luxemburgo.

Nótese que el indicador con mejor desempeño de Bolivia, “Facilidad de acceso a crédito”, podría verse afectado en próximas ediciones del índice, debido a la delicada situación que atraviesa el sistema financiero debido a los problemas de las instituciones bancarias para captar recursos destinados a la intermediación financiera.

Por otro lado, preocupa que en el apartado de “Protección de copyright” se obtenga un puntaje de 0/10. Otros puntajes bajos que llaman la atención es la protección de la propiedad privada y la independencia judicial.

Según se puede observar, Bolivia tiene un largo camino que recorrer para mejorar la calidad de sus instituciones en defensa de la propiedad privada. Preocupa que estos resultados coincidan con los registrados en el informe del Fraser Institute sobre libertad económica, donde Bolivia conseguía resultados igualmente bajos.

¿Qué hacer?

Sumadas a las recomendaciones específicas contenidas en una anterior entrada, la revisión de estos índices, subíndices e indicadores nos permite identificar otras áreas de mejora.

  1. Independencia judicial: Desde el 2011 Bolivia celebra elecciones judiciales, y los datos nos dicen que con esta medida sólo conseguimos una justicia más parcializada e ineficiente. Urge eliminar las elecciones judiciales, volviendo a un sistema que premie el mérito, y no así la popularidad electoral.
  2. Estado de Derecho: Otro componente fundamental para que los derechos de propiedad no sean vulnerados es garantizar una división de poderes y el imperio de la ley. El autoritarismo que mina la independencia de las instituciones y concentra las funciones de otros poderes en uno solo, atenta de manera directa contra la estabilidad y protección de la propiedad privada, sometiéndola a la arbitrariedad y capricho de los gobernantes. La eliminación de la reelección, mecanismos de control cruzado entre los poderes del Estado y una mayor presión por parte de la sociedad civil contribuirían de manera definitiva en este respecto.
  3. Registro de la propiedad: La propiedad que no cuenta con un registro formal por parte del Estado, ante la ausencia de una legislación que permita alternativas privadas, permanecerá indefensa. En consecuencia, se deberá avanzar en los esfuerzos por garantizar el registro oportuno y completo de la propiedad privada, especialmente la propiedad sobre la tierra, hoy expuesta a avasallamientos y tomas ilegales. El uso mayor tecnología, facilitaciones de tipo administrativo y empezar a contemplar la cooperación con el sector privado para la tercerización del servicio del registro son medidas interesantes que las autoridades deberán considerar.
  4. Combatir la corrupción: La lucha contra la corrupción no da tregua, pues sus causas pueden rastrearse a un Estado sobreregulado que exige trámites y cobros para cualquier procedimiento u actividad, lo que genera incentivos para que proliferen prácticas irregulares, como coimas, sobornos y hasta formas de extorsión. Simplificar, digitalizar y tercerizar los servicios públicos que requieren un elevado número de trámites es un camino seguro para combatir la corrupción y asegurar un ambiente más favorable para la propiedad privada.

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Conclusión

La propiedad privada es la clave para la vida en sociedad. Al generar una distinción entre “poseedores” y “no poseedores” reduce las posibilidades de conflicto al asignar derechos de reclamo sobre bienes o servicios. El mercado, después de todo, no es más que un continuo intercambio de derechos de propiedad, como notó sagazmente Harold Demsetz. Sin propiedad, como constató Ludwig von Mises, el cálculo económico se vuelve imposible, volviendo formas económicas como el socialismo sistemas impracticables e irracionales desde el punto de vista de la eficiencia y la planificación.

Tratándose de una institución tan importante, es imperativo que las autoridades bolivianas centren sus esfuerzos en proteger y resguardar los derechos de propiedad de sus ciudadanos. De ello dependerá gran parte de los avances que deseen concretar en materia de crecimiento y desarrollo económico. Sin propiedad, no hay libertad.

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Retrato de Oscar Mario Tomianovic
Oscar Mario Tomianovic Economista e investigador

Investigación y análisis independiente sobre economía y políticas públicas en Bolivia.

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