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ACTIVIDAD ECONÓMICA

La inversión insostenible de Bolivia

El país invierte más de lo que ahorra y lo cubre con deuda y reservas; una inversión estatal que sustituyó a la privada y alimenta la vulnerabilidad externa.

3 min de lectura
La inversión insostenible de Bolivia

En economía, el ahorro es el prerrequisito indispensable de la inversión, en Bolivia hace ya muchos años se evidencia un patrón que nos demuestra lo siguiente: inversión superior al ahorro, y una economía cada vez más dependiente del gasto público como motor de acumulación de capital.

La formación bruta de capital fijo (FBCF) ha oscilado entre el 17 % y el 22 % del PIB, con picos en los años de mayor expansión estatal (2015–2017). Sin embargo, el ahorro nacional paso de oscilar entre 25% y 20% a reducir drásticamente y no superar el 15 % del PIB en los mejores años, y desde 2018 ha caído por debajo del 13 %, generando esto un déficit en el saldo ahorro-inversión

¿Qué implica esto? Que el país está financiando su acumulación de capital no con recursos internos —es decir, no con la renuncia al consumo de los agentes económicos nacionales— sino recurriendo al ahorro externo, a través de deuda pública o pérdida de reservas internacionales.

Este escenario cambiaria si esa diferencia se vería ante un incremento en la inversión extranjera pero no fue el caso de Bolivia, mas aun el saldo sigue siendo negativo.

¿Quién invierte? El Estado protagonista

Al descomponer entre inversión pública y privada desde 1988, se observa un claro desplazamiento del motor de acumulación de inversión hacia el sector público. A partir de 2006, coincidiendo con el auge del modelo estatista tras la nacionalización de sectores estratégicos, la inversión pública comienza a crecer de forma desproporcionada respecto a la privada. Este fenómeno se acentúa durante el auge de las materias primas, pero incluso cuando este finaliza, la inversión estatal no cede y se ve el incremento de la deuda externa, por lo que en conclusión el gobierno invierte a través de endeudamiento y utilización de las reservas.

La inversión pública en Bolivia no ha sido complementaria, sino sustitutiva de la inversión privada. En lugar de generar un entorno institucional que incentive el ahorro voluntario y la canalización eficiente de recursos hacia sectores productivos, el Estado ha acaparado la acumulación de capital, incurriendo en déficits fiscales crecientes y como consecuencia un deterioro de las cuentas externas.

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Conclusión

El análisis de los datos revela un desalineamiento estructural entre el nivel de ahorro interno y el volumen de inversión ejecutado, particularmente desde el año 2015. Este desequilibrio genera una presión sobre el financiamiento externo.

La persistencia de una inversión estructuralmente superior al ahorro conlleva implicaciones macroeconómicas: aumento de la vulnerabilidad externa, distorsiones en la asignación de recursos y riesgo creciente de crisis de balanza de pagos, especialmente en un contexto de restricción externa como el que enfrenta actualmente Bolivia. Además, si la composición de la inversión favorece el gasto público sobre la inversión privada, se incrementa la probabilidad de ineficiencias productivas, dado que los mecanismos de mercado que optimizan la asignación del capital se ven desplazados.

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Retrato de Paola Condori Fernández
Paola Condori Fernández Centro de Estudios POPULI

Investigación y análisis independiente sobre economía y políticas públicas en Bolivia.

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