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SECTOR FISCAL

¿Cuántos dólares va a necesitar Bolivia?

Los planes de gobierno omiten la cifra incómoda: entre deuda externa, combustibles, depósitos cautivos y reservas exhaustas, el próximo gobierno enfrenta una brecha de divisas que ningún deseo resuelve.

6 min de lectura
¿Cuántos dólares va a necesitar Bolivia?

Los planes de gobierno presentados por las diferentes alianzas y partidos políticos ante al Tribunal Supremo Electoral parecen ser una mera formalidad. En su mayoría, se encuentran plagados de deseos, no de políticas.

Por ejemplo, aducir que se “recuperarán los dólares” o que se “acabará con la inflación”, son objetivos, compartidos por todos los partidos, más no una política pública que permita identificar las medidas exactas que aplicará dicha agrupación en caso de acceder al gobierno.

Ahora bien, otra constante que se observa en los diferentes planes de gobierno es la omisión de toda referencia a la cantidad de divisas que serían necesarias para afrontar las diferentes necesidades y obligaciones del gobierno los meses siguientes a las elecciones generales. La presente entrada hace un repaso a estas partidas de gasto que se avecinan y suponen un reto para los responsables de la política económica de todos los partidos.

Deuda externa

Uno de los pagos más urgentes que se avecinan es el de los pagos de deuda externa. A inicios del mes de julio nos enteramos de que el Banco Central ya había cancelado 764 millones de dólares por concepto de deuda pública externa, pago programado para el primer semestre de 2025.

Para el último trimestre de 2025 se tienen pendientes más de 400 millones de dólares de deuda externa, incluyendo pagos de capital e intereses. Adicionalmente, el año 2026 se tienen programados pagos por deuda externa por 1.900 millones de dólares.

Estos pagos resultan de vital importancia, pues su omisión equivaldría a caer en default. Las consecuencias de tal acción no podrían ser más adversas: El default minaría la credibilidad del gobierno frente a organismos internacionales e inversores, cerrando las de por sí limitadas fuentes de financiamiento externo, entre las que encontramos créditos de organismos multilaterales y deuda soberana.

Hidrocarburos

El último año ha sido turbulento en materia energética. Largas filas, desabastecimiento, mercados negros y otras irregularidades en el suministro de carburantes han sido los elementos comunes de un modelo que se ha mostrado incapaz de garantizar estabilidad por el lado de la oferta.

Dada la creciente presión que existe por el aumento de la demanda, el Estado boliviano necesitará 2.500 millones de dólares para garantizar la importación de combustibles el próximo año, un aumento significativo en comparación con la cifra registrada el año pasado.

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Depósitos del sistema financiero

El dólar paralelo se suma a la lista de los varios desbalances que registra la economía boliviana en los últimos meses. Con un tipo de cambio oficial que se ubica entre Bs. 6,86-6,96 por dólar, mientras en las calles ese mismo dólar cotiza un 100% más arriba, oscilando entre los Bs. 13-15, los ahorros de los bolivianos en esta divisa extranjera se encuentran en una situación delicada.

No es un secreto que esos ahorros se encuentran cautivos en las entidades financieras. Si uno acude a retirar sus dólares a un banco comercial, puede estar seguro de recibir una respuesta negativa. El motivo detrás de ello es que parte de esos depósitos de la banca comercial se encuentran sobregirados por el Banco Central, por un monto que supera los 2.500 millones de dólares.

En un escenario de unificación cambiaria, esos 2.500 millones de dólares serían imprescindibles para asegurar que los depositantes puedan retirar sus depósitos en dólares a un tipo de cambio actualizado.

Reservas internacionales

Desde el 2015, las reservas internacionales de Bolivia han sufrido una caída drástica. De más de 15 mil millones de dólares en 2015, a menos de 3 millones en el primer trimestre de 2025. Es más, si observamos la composición de las reservas internacionales, 2,3 mil millones de ese total corresponden a dólares, lo que nos deja con menos de 170 millones de dólares en divisas, lo que contrasta que con los 13 mil millones de 2015.

En consecuencia, con miras a fortalecer las reservas internacionales se necesitarían, al menos, 7 mil millones de dólares. Esto permitiría mejorar la relación entre dólares en reservas y la base monetaria, lo que nos remite a los indicadores ARA (Assesing Reserve Adequancy) del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Una relación de 0,5 entre reservas y dinero en sentido amplio (M2) es considerada aceptable. En 2014, este indicador era de 0,65; sin embargo, para 2024 no llegaba ni al 0,04, demostrando la caída de las reservas internacionales y la expansión de la base monetaria. Estos 7 mil millones de dólares dirigidos a las reservas revertirían esta tendencia.

¿De dónde saldrán los dólares?

Las necesidades de divisas del Estado boliviano para hacer frente a sus obligaciones y otros pagos programados para lo que resta de gestión, y de cara al 2026, superan los 14 mil millones de dólares.

¿De dónde saldrán estos recursos? Lo cierto es que las opciones de Bolivia son limitadas. Los créditos paralizados en la Asamblea Legislativa no superan los 1.400 millones de dólares. Por si fuera poco, muchos de estos recursos no son de libre disponibilidad, sino que incorporan cláusulas que fuerzan su utilización en programas y destinos específicos.

Por otro lado, en caso de recurrir al FMI, se abren diferentes caminos de financiamiento. Por ejemplo, en caso de recurrir a un Instrumento de Financiamiento Rápido, Bolivia podría recibir hasta un 100% de su cuota en derechos especiales de giro; por otro lado, un acuerdo del tipo “Stand By” amplia el acceso de los recursos que varían entre el 145-200%. En el mejor escenario, la aprobación de recursos por el FMI bajo alguno de estos instrumentos no superaría los 2.000 millones de dólares.  

La alternativa para acceder a una mayor cantidad de recursos demandaría la firma de un acuerdo del FMI. Sin embargo, incluso esta propuesta no está exenta limitaciones. Para comenzar, la aprobación de créditos por parte del FMI requiere de serios compromisos fiscales y monetarios, como reducir drásticamente el déficit o liberal el tipo de cambio. Incluso si el próximo gobierno está de acuerdo con aceptar las condiciones del FMI, esto es un trámite prolongado, demorando un año como mínimo, como demuestra la reciente experiencia de Argentina.

Otras fuentes de financiamiento no están siendo lo suficientemente discutidas, como los bonos de carbono, la comercialización del litio o recurrir a otros organismos internacionales, como los BRICS. Su factibilidad, no obstante, no es del todo clara.

Conclusión

Todo esto nos deja con la pregunta lanzada en un inicio. ¿De dónde saldrán los dólares? Es una cuestionante que los candidatos todavía no han respondido. El monto ya es conocido: Como mínimo, 13 mil millones de dólares.

Tras las elecciones, el próximo gobierno se enfrentará en una carrera contra el tiempo por conseguir las tan necesarias divisas. De fallar en tal cometido, el país quedará al borde del default, sin combustibles y con una expropiación de los ahorristas sin precedentes en la historia de Bolivia.

En cualquier escenario, un ajuste fiscal que aliviane la demanda de dólares, por ejemplo, eliminando la subvención a los hidrocarburos, contribuiría a reducir la presión sobre las siguientes autoridades nacionales.  

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Retrato de Oscar Mario Tomianovic
Oscar Mario Tomianovic Economista e investigador

Investigación y análisis independiente sobre economía y políticas públicas en Bolivia.

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