El regreso de Donald Trump a la escena política ha traído consigo una nueva ola de medidas proteccionistas que prometian reconfigurar las dinamicas del comercio internacional. Desde su anuncio de imponer aranceles del 10% a importaciones globales, con alzas selectivas que alcanzan el 20% para la Unión Europea y hasta un 125% para China, la economía mundial enfrenta un escenario de incertidumbre.
Mientras a partir del 2 (anuncio de los aranceles) los mercados financieros mostraron subidas y bajadas con porcentajes históricos llegando hasta a un 6% de caída reaccionando así con volatilidad e incertidumbre.
El impacto inmediato
Los aranceles, que entraron en vigor esta semana, han generado reacciones inmediatas. A nivel global, la Organización Mundial del Comercio (OMC) proyecta una contracción del 1% en el comercio internacional este año si las tasas arancelarias persisten. Realizando una estimacion comparativa ante este pronostico de la caida del 1% del comercio internacional, el costo a nivel mundial equivale aproximadamente al PIB de Nueva Zelanda y 6 veces el PIB de Bolivia.
En el siguiente gráfico se puede observar los países con los cuales Estados Unidos mantiene relaciones comerciales, por lo que considerando la tarifa general del arancel a las importaciones es del 10% podemos ver a los países mas afectados por este,
Si tomamos en cuenta las tarifas diferenciadas los paises de la Unión Europea, Japón, Vietnam, Argentina y Corea del Sur, tendrán una tarifa con niveles que oscilan entre el 11 % y el 50 %, dependiendo del volumen de comercio y del superávit bilateral con Estados Unidos. Pero con paises como China,con una imposicion de un arancel del 125%, ha elevado también sus propias tasas al 85% para las importaciones de Estados Unidos, las repercusiones son mucho mayores.
Trump muestra una posición en la que defiende los aranceles como una herramienta para reducir el déficit comercial de EE.UU, que en 2024 alcanzó niveles récord a comparación de otros años, y para impulsar la manufactura local. Sin embargo, debemos recordar que La Ley Smoot-Hawley de 1930, que elevó aranceles en un contexto similar, resultó en una caída del comercio mundial, lo que agravó todavía más la Gran Depresión.
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Conclusión
Revisando lo ya sucedido en la historia ante un escenario similar el mayor costo recae sobre los consumidores y las empresas teniendo que pagar precios más elevados. Además, al encarecerse las importaciones, los consumidores tienen menos acceso a productos extranjeros que podrían ser más baratos o de mejor calidad que los producidos localmente.
Como resultado, se reduce la competencia en el mercado, lo que puede llevar a una menor innovación y a precios más altos en los productos nacionales. Esto también puede distorsionar la asignación eficiente de los recursos, generando así también efectos inflacionarios