La AGETIC es un buen caso para evaluar el estado real del gobierno abierto en Bolivia. No porque sea la entidad con peor desempeño, sino precisamente por lo contrario: porque es la institución que debería representar el estándar estatal en gobierno electrónico, software libre, estándares abiertos y gobierno abierto participativo.
Creada mediante el Decreto Supremo Nº 2514 del 9 de septiembre de 2015, la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación asumió un rol central en la arquitectura digital del Estado boliviano. Luego, el Decreto Supremo Nº 3251 aprobó el Plan de Implementación de Gobierno Electrónico y el Plan de Implementación de Software Libre y Estándares Abiertos, ambos bajo responsabilidad de la AGETIC.
Ese mandato institucional es ambicioso. La entidad no fue diseñada simplemente para administrar una página web o digitalizar trámites aislados. Su rol está vinculado con una transformación más amplia: gobierno eficiente, gobierno soberano y gobierno abierto y participativo. Por eso, revisar su portal y sus datos no es un ejercicio anecdótico. Es una forma de observar hasta dónde llega realmente la agenda estatal de apertura.
Los avances que existen
Los datos operativos muestran un crecimiento importante en el uso de servicios digitales vinculados a AGETIC. Entre 2018 y 2025, los registros pasan de niveles muy bajos a decenas o cientos de miles por año. Las autenticaciones, por su parte, crecen de apenas 3.141 en 2018 a más de 17 millones en 2025. También se observa un volumen elevado de aprobaciones desde 2019, con varios millones de operaciones anuales en los últimos años.
Este dato es relevante porque muestra que la digitalización estatal no es meramente declarativa. Hay uso, hay adopción y hay expansión de servicios. En ese sentido, sería incorrecto afirmar que Bolivia no ha avanzado en gobierno electrónico. La AGETIC ha construido servicios digitales importantes, entre ellos Ciudadanía Digital, Firma Digital, el Repositorio de Software Libre del Estado y el Registro de nombres de dominio “.bo”.
El punto, sin embargo, es otro. El crecimiento de operaciones digitales no equivale automáticamente a gobierno abierto. Puede haber más autenticaciones, más trámites y más usuarios, pero eso no garantiza que la información pública sea más reutilizable, comparable, auditable o accesible.
Todavía no tenemos datos abiertos
La revisión del portal institucional muestra una tensión clara. AGETIC publica memorias institucionales para 2016–2024, Planes Estratégicos Institucionales, POA, rendiciones de cuentas, auditorías, nómina de empleados, escala salarial y convocatorias de adquisición de bienes y servicios. Todo eso es positivo. Muestra presencia institucional y cierto cumplimiento de transparencia documental.
Pero la mayor parte de esa información aparece en formato PDF. Esto permite leer documentos, pero dificulta el análisis sistemático. Un PDF puede servir para consulta humana, pero no para reutilización masiva. No permite, salvo procesamiento adicional, construir series, cruzar información, comparar años, automatizar análisis o auditar patrones.
Ahí aparece la diferencia central entre gobierno electrónico y datos abiertos. El gobierno electrónico facilita procesos. Los datos abiertos permiten controlar información pública. La AGETIC parece mostrar avances claros en lo primero, pero avances todavía limitados en lo segundo.
La literatura ha descrito este fenómeno como el problema de los “portales aparentes”: plataformas que cumplen formalmente con publicar información, pero no habilitan una reutilización profesional o ciudadana por falta de formatos abiertos, metadatos, APIs, actualización sistemática o descarga masiva (Abella et al., 2022). No se trata de negar la utilidad de los portales, sino de exigir un estándar más alto.
¿Te interesa este análisis?
Recibe nuestras publicaciones directamente en tu correo. Sin spam, solo contenido de calidad.
Una auditoría institucional incompleta
La auditoría del portal deja un balance mixto. Entre las fortalezas, AGETIC publica memorias institucionales, PEI, POA, rendiciones de cuentas, auditorías, información salarial y documentos de contratación. También ofrece servicios digitales relevantes y cuenta con una trayectoria institucional clara.
Pero las debilidades son significativas. Los informes trimestrales de POA no están completos para 2016–2020. El presupuesto institucional solo aparece disponible para 2020–2024. Las auditorías cubren 2020–2025, pero la sección de auditorías externas no presenta registros visibles. La rendición de cuentas está disponible desde 2020, y para 2025 solo se identifica rendición inicial. La información estadística de gobierno electrónico aparece en documentos PDF, sin XLSX o CSV, y con coberturas temporales heterogéneas.
A esto se suma un punto importante: la certificación ISO 9001:2015 fue obtenida en abril de 2023, tuvo vigilancias en marzo de 2024 y marzo de 2025, pero venció en abril de 2026. Por tanto, su renovación debería verificarse antes de presentarla como certificación vigente.
El patrón es claro. Hay documentos, pero no siempre series completas. Hay información, pero no siempre datos reutilizables. Hay servicios digitales, pero no necesariamente apertura estructurada.
Liderar con el ejemplo
La AGETIC debería ser el modelo de publicación pública del Estado. Por su mandato, tendría que mostrar cómo deben organizarse los datos abiertos: formatos reutilizables, metadatos claros, descarga masiva, calendarios de actualización, series históricas completas, APIs y trazabilidad institucional.
Esto no exige una agenda maximalista. Exige empezar por lo básico. Cada memoria, POA, presupuesto, rendición de cuentas, auditoría o convocatoria debería tener, junto al PDF, una base descargable. Cada tabla relevante debería estar en XLSX, CSV o JSON. Cada serie debería indicar fuente, cobertura, fecha de actualización, variables y limitaciones.
La diferencia parece técnica, pero no lo es. Cuando el Estado publica en PDF, el ciudadano lee. Cuando publica datos abiertos, el ciudadano puede comparar, cruzar, auditar y reutilizar. Esa es la diferencia entre una vitrina institucional y una herramienta de control.
Conclusión
AGETIC muestra, al mismo tiempo, el avance y las limitaciones de los datos abiertos en Bolivia. El avance está en la expansión de servicios digitales, el crecimiento de autenticaciones y la existencia de una institucionalidad dedicada al gobierno electrónico. El límite está en que esa digitalización todavía no se traduce plenamente en datos abiertos, interoperables y auditables.
Por eso, este caso resume el problema más amplio del Estado boliviano. Bolivia no parte de cero. Tiene instituciones, portales y servicios digitales. Pero todavía necesita pasar de la publicación documental a la apertura efectiva.
El desafío no es solamente hacer más trámites en línea. El desafío es que la información pública pueda ser usada. Si la entidad llamada a liderar el gobierno electrónico todavía publica gran parte de su información en formatos cerrados o poco reutilizables, entonces la agenda de datos abiertos debe empezar por casa.
Bolivia no necesita solo más gobierno electrónico. Necesita que el gobierno electrónico se convierta en gobierno abierto. Y eso exige datos públicos completos, actualizados, descargables y verdaderamente reutilizables.
Referencias
Abella, A., Ortiz-de-Urbina-Criado, M., & De-Pablos-Heredero, C. (2022). Criteria for the identification of ineffective open data portals: pretender open data portals. El Profesional de la Información.
Wirtz, B., Weyerer, J., Becker, M., & Müller, W. (2022). Open government data: A systematic literature review of empirical research. Electronic Markets, 32, 2381–2404.