Tipo de Cambio: Una Elección con Consecuencias de Largo Plazo
Tipo de cambio
Resumen Ejecutivo
Bolivia mantiene el tipo de cambio fijo en Bs 6,96 la venta y Bs 6,86 la compra mientras el precio del petróleo cayó más del 50% desde su máximo de 2008, el gas —que representa el 50,47% de las exportaciones y cuyo precio se indexa al de los combustibles— cae con él, y las monedas de Argentina, Brasil y el resto de socios comerciales se devalúan. El documento explica qué significa esa combinación. La balanza comercial ya lo muestra: del superávit de USD 1.075 millones en el segundo trimestre de 2014 se pasó a un déficit de USD 50 millones en el primero de 2015, con un tímido superávit de USD 108 millones en el segundo. Con tipo de cambio libre la moneda se habría depreciado para absorber el shock; con tipo fijo, el ajuste recae sobre las reservas internacionales, que el Banco Central debe vender para sostener la paridad, y sobre el déficit comercial, que se profundiza porque exportar se encarece e importar se abarata. La demanda de dólares en el bolsín ya se disparó, anticipando el alza de tasas en Estados Unidos. La evidencia empírica que el documento presenta es el argumento de fondo. Larraín y Parro (2003), sobre 147 economías entre 1975 y 2000, encuentran que el PIB per cápita crece en promedio 0,4% anual más bajo tipo de cambio flexible que bajo tipo fijo, y que los flexibles son 0,65% menos volátiles; el peor desempeño lo tienen los regímenes mixtos o de flotación sucia, que crecen 0,57% menos que los fijos. Levy Yeyati y Sturzenegger (2003) llegan a conclusiones similares. Y hay un argumento político: fijar el tipo de cambio es decidir por decreto quién gana —importadores— y quién pierde —exportadores.