Tercer Pilar de la Competitividad: Estabilidad Macroeconómica Buena, pero ¿Sostenible?
Competitividad / sostenibilidad fiscal
Resumen Ejecutivo
Bolivia ocupa el puesto 28 de 151 países en estabilidad macroeconómica del Foro Económico Mundial, su mejor posición con enorme diferencia en todo el índice de competitividad: puesto 20 en balance fiscal, 26 en ahorro nacional, 46 en deuda pública y 83 en inflación. El documento reconoce el logro y pregunta si es sostenible, que es su verdadero tema. Los números de respaldo son sólidos: superávit fiscal desde 2006 —4,5% del PIB en 2006, 1,7% en 2007, 3,2% en 2008, 0,1% en el año de la crisis, 1,7% en 2010, 0,8% en 2011 y 1,8% en 2012—, deuda pública de 33,1% del PIB e inflación promedio de 6,3% entre 2006 y 2013, aunque por encima del 5,2% de Brasil, el 3,4% de Chile y el 3,0% de Perú. Las dos objeciones del documento son concretas. La primera: el superávit no refleja disciplina fiscal, porque cada Presupuesto General del Estado fue programado con déficit; lo que lo produjo fue el alza de precios de las materias primas y la subejecución del gasto, sobre todo en gobernaciones y municipios. La segunda: el 77% de las exportaciones bolivianas de 2013 son commodities —55% gas natural, 16% minerales, 6% agrícolas—, de modo que sólo el 23% no depende de precios internacionales volátiles, y los ingresos fiscales dependen del gas mientras los gastos son rígidos. La propuesta es la regla de balance estructural: presupuestar según la trayectoria de mediano plazo del precio del gas, separando ingresos permanentes de transitorios. Funciona además como estabilizador automático, permitiendo superávit convencional mayor en el auge y déficit menor en la recesión, y evitando ajustes violentos ante un cambio brusco de condiciones externas.