Ser joven y trabajar en Bolivia: Diagnóstico de los desafíos de la juventud boliviana
Juventud y mercado laboral
Resumen Ejecutivo
Los jóvenes de 15 a 24 años son más del 18% de la población boliviana —cerca de 1,7 millones de personas según el Censo 2024— y el documento los retrata en una paradoja: son la generación más conectada y, a la vez, la que ingresa al mercado laboral más precario. El uso de internet entre jóvenes pasó de 39,7% en 2016 a 79,7% en 2024, y 86,6% de quienes lo usan lo hace a diario. Pero la informalidad se mantuvo por encima del 80% durante todo el período y llegó a 87,05% en el primer trimestre de 2026. La desocupación abierta es baja —2,51%— y justamente por eso engaña: la subocupación por insuficiencia de tiempo de trabajo la supera, con 6,36%, porque en una economía sin colchón de ahorro casi nadie puede permanecer desempleado mucho tiempo. La brecha juvenil es sistemática: 6,81% frente a 3,50% general en 2016, 4,27% frente a 2,73% en 2024, y un pico de 16,07% frente a 7,90% en 2020, cuando el shock golpeó primero a los menos experimentados. Hay señales buenas —los jóvenes que no estudian ni trabajan bajaron de 10,79% a 8,02% y la participación laboral subió de 43,54% a 62,12%—, pero el ingreso las relativiza: el salario promedio de los jóvenes asalariados es de Bs 1.965, 73,9% gana menos de Bs 2.500 y sólo 3,8% alcanza Bs 4.000 o más. Entre 2021 y 2024 la ganancia horaria subió de Bs 14,66 a Bs 17,03 mientras las horas semanales caían de 31,31 a 28,35. El problema, concluye, no es que los jóvenes no trabajen, sino que ese trabajo no acumula productividad ni autonomía. Las recomendaciones: reducir barreras de entrada al empleo formal, formación dual conectada con empresas, habilidades digitales certificables y no retóricas, hacer que formalizarse rinda beneficios y no sólo obligaciones, y evaluar los programas públicos hasta cerrar los que no funcionan.