Reinserción Laboral: ¿Ampliar oportunidades? ó
Reinserción / reconversión laboral
Resumen Ejecutivo
De los 27.000 comerciantes de ropa usada que el gobierno contabilizaba, 500 participaron en el Fondo para la Reconversión, y de esos 500, 415 reinvirtieron el dinero recibido en comprar más ropa usada: sólo 75 pasaron efectivamente a ser productores. Ese resultado —menos del 0,3% del universo objetivo— es el corazón del documento, que examina los programas de reinserción laboral a partir de dos casos bolivianos. El primero es el de los años ochenta: cuando se desplomó el precio del estaño y COMIBOL no pudo sostenerse, unos 25.000 mineros fueron despedidos y se propuso reconvertirlos al sector agrícola; el programa fracasó. El segundo es la ropa usada, prohibida por el D.S. 29521 de abril de 2007 con vigencia postergada por presión social, un negocio que mueve unos USD 40 millones anuales sobre unas 8 mil toneladas importadas, mayormente de contrabando. La conclusión que extrae es que reconvertir cuesta mucho y rinde poco, y que la vía eficiente es generar empleo para que cada quien se reubique según su vocación. Para eso identifica tres condiciones. La primera es abrir mercados: entre 1999 y 2009, Estados Unidos absorbió casi el 61% de las exportaciones bolivianas de textiles —USD 253,3 millones frente a USD 39,3 millones de Europa—, y al vencer el ATPDEA en 2008 sin negociar un reemplazo, esas exportaciones se contrajeron. La segunda es reducir la rigidez laboral: Bolivia encabeza el índice de rigidez del Doing Business 2009, y coincide con Venezuela en tener a la vez los sectores informales más grandes —43% y 41% del PIB respectivamente. La tercera es facilitar la apertura y el cierre de empresas: Bolivia es última de dieciocho países latinoamericanos en ambas.