Propuestas para la Determinación del Salario Mínimo
Salario mínimo / productividad marginal
Resumen Ejecutivo
El salario mínimo boliviano creció 7,6% nominal promedio anual en la última década frente a una inflación de 6,2%, es decir 1,4% real, y pasó de representar el 16,65% del salario medio de la economía en 1996 al 23,53% en 2010. El documento desarrolla primero por qué esa cifra importa: el salario es el precio del trabajo, y una empresa contrata hasta que el valor del producto marginal del último trabajador iguala lo que le paga. Fijar un mínimo por encima del salario de mercado aumenta la cantidad ofrecida y reduce la demandada, y quienes quedan afuera son los trabajadores cuya productividad no alcanza ese piso: jóvenes sin experiencia, mujeres en edad reproductiva y los menos capacitados. Los datos del cuarto trimestre de 2010 lo confirman: el grupo con mayor desempleo es el de 20 a 29 años. Y por el lado de la demanda, las más golpeadas son las pequeñas empresas, que son a la vez las más intensivas en mano de obra y las que concentran más trabajadores de baja calificación. La contribución del documento son cuatro propuestas concretas para despolitizar la negociación anual. Primera: atar el reajuste del mínimo al reajuste de las remuneraciones medias, que ya incorporan inflación y productividad porque responden a condiciones de mercado. Segunda: incorporar un componente cíclico, con reajustes mayores en la expansión y menores en la desaceleración, para evitar despidos en los ciclos bajos. Tercera: salarios mínimos diferenciados, congelando en términos nominales el de los jóvenes para que compitan en mejores condiciones y adquieran la experiencia que eleva su productividad. Cuarta: fijar el mínimo por hora trabajada. Y una recomendación final: crear la institucionalidad que monitoree y evalúe el impacto de cada política salarial.