¿Para qué realmente sirven las reservas internacionales?
Reservas internacionales
Resumen Ejecutivo
Las reservas internacionales netas del Banco Central pasaron de USD 1.714 millones en 2005 a USD 8.580 millones en 2009, y con ellas Bolivia se volvió acreedora neta del resto del mundo. El gobierno propuso destinarlas a capitalizar empresas públicas con el argumento de que rinden poco en la banca internacional, y el documento responde midiendo primero para qué sirve un stock de reservas. La literatura identifica tres motivos: precaución frente a shocks de liquidez, capacidad de intervenir en el mercado cambiario, y efecto demostración ante las calificadoras de riesgo. Los tres indicadores estándar muestran holgura. Las reservas cubren unos 19 meses de importaciones cuando la regla propone 3 a 4; representan el 116,2% de M2', el agregado que capta la posibilidad de que los depositantes muden sus ahorros a moneda extranjera o al exterior; y equivalen a 104 veces las obligaciones de corto plazo cuando la regla Guidotti-Greenspan pide una vez. Pero holgura no es lo mismo que disponibilidad, porque el régimen cambiario boliviano —formalmente deslizante, en los hechos fijo desde octubre de 2008— exige que la autoridad tenga siempre divisas suficientes y que la política sea creíble. Y la demanda cambió: el monto de dólares solicitado al bolsín pasó de ser prácticamente inexistente hasta agosto de 2008 a promediar USD 120 millones hasta marzo de 2010. Sobre la baja rentabilidad, el documento aporta el dato: en 2009 la inversión de las reservas generó USD 70 millones, un rendimiento de 0,88% que superó tanto sus comparadores referenciales como la libor a nueve meses (0,71%), en un contexto mundial de tasas mínimas. Y devuelve la pregunta: si los proyectos estatales fueran rentables, ¿por qué no se financian en la banca privada?