Microfinanzas en Bolivia: Bondades de la Competencia y la Institucionalidad
Microfinanzas / competencia
Resumen Ejecutivo
Bolivia ocupa el puesto 2 de 55 países en el Microscopio Global 2012 sobre el entorno de negocios para las microfinanzas, con 71,8 puntos, sólo ocho detrás de Perú: uno de los pocos rankings económicos donde el país aparece en la cima. El documento identifica las dos fortalezas que lo explican, ambas con puntaje perfecto. La primera son las centrales de riesgo: transparentes, técnicamente manejadas y libres de injerencia política, ofrecen información positiva y negativa con historial de hasta cinco años. Bolivia tiene la calificación máxima del Doing Business 2012 en información crediticia —6 puntos, contra 3 del promedio regional y 5 de la OCDE—, con el registro público cubriendo casi el 12% de los adultos y los burós privados el 36%. El resultado se ve en la mora: por debajo del 1% entre las entidades afiliadas a ASOFIN. La segunda es la transparencia de precios: todas las microfinancieras reguladas publican su tasa efectiva, y las no reguladas lo hacen voluntariamente. El desempeño comparado confirma que la competencia produjo eficiencia. El retorno sobre activos de las microfinancieras reguladas bolivianas es 2,2% contra 0,9% del promedio sudamericano; la cartera promedio USD 44 millones contra USD 35 millones; el costo por préstamo USD 306 contra USD 324; el costo por prestatario USD 312 contra USD 405. Y la tasa efectiva promedio cayó del 60% anual en diciembre de 1992 al 20% en junio de 2007, la baja más rápida de la región, sostenida por el índice de gastos de funcionamiento más bajo del continente. La única debilidad de peso es la estabilidad política, con 35 puntos contra 50 de Perú. La lección que el documento extrae es replicable: competencia sana más regulación técnica y no politizada.