La Institucionalidad en Bolivia: Un Pilar Necesario para Nuestro Desarrollo, y al Parecer está Olvidado
Calidad institucional / FEM
Resumen Ejecutivo
Bolivia ocupa el puesto 105 de 148 países en el pilar institucional del Foro Económico Mundial 2013-2014, y el documento desarma ese número en sus componentes para mostrar que el problema tiene nombre propio. El peor de todos es pagos irregulares y coimas: puesto 142, prácticamente el final de la tabla. Le siguen crimen organizado (132), transparencia en la información empresarial (131), derechos de propiedad (129), transparencia en políticas públicas (127), confianza en los servicios policiales (117), costo empresarial del crimen y la violencia (113), eficacia de los directorios empresariales (111) e independencia del sistema judicial (102). Las instituciones privadas quedan en 117, peor que las públicas (104). El marco teórico es North: si el entramado institucional premia la corrupción surgen organizaciones corruptas, y si premia la producción surgen organizaciones productivas —las instituciones no son un adorno, son la estructura de incentivos. El documento respalda esa idea con dos correlaciones graficadas contra el PIB per cápita en paridad de compra: a mayor respeto a los derechos de propiedad, mayor ingreso; a mayor independencia judicial, mayor ingreso. Roll y Talbott (2001), sobre 140 países, encuentran que los que lograron desarrollarse comparten un sistema legal independiente, eficiente y transparente. Y el ranking de líderes institucionales de los últimos ocho años lo confirma en la práctica: Finlandia, Singapur, Dinamarca, Suecia y Nueva Zelanda se turnan los tres primeros lugares, y son los mismos países de mayor calidad de vida. El dato más inquietante del documento es temporal: los indicadores bolivianos de independencia judicial, imparcialidad de la corte y protección de la propiedad muestran muy pocos avances en diez años.