La Infraestructura en Bolivia: Una vía para Reducir la Pobreza
Infraestructura y pobreza
Resumen Ejecutivo
Los países que lograron mejorar su stock de infraestructura invirtieron entre 7% y 9% de su PIB durante veinte a treinta años, según la CEPAL; Bolivia promedió 3,3% en las últimas dos décadas y llegó a 3,9% en los últimos seis años, con cerca del 80% dirigido a transporte. El déficit se ve en el pavimento: de los 16.054 kilómetros de la red vial fundamental, entre 30% y 35% está pavimentado; de los 14.000 de la red departamental, apenas 2%; y de los 34.000 de la municipal, 1%. El documento cuantifica lo que faltaría: unos USD 12.000 millones sólo para asfaltar la red fundamental, otro tanto para unir las redes férreas oriental y occidental, y entre USD 1.200 y 2.000 millones para duplicar los 1.200 MW de generación eléctrica que la próxima década exigirá. El costo de esa brecha está medido. Calderón y Servén estiman que reduce la productividad de los trabajadores bolivianos en cerca del 35%, afectando el crecimiento de largo plazo. Y en los indicadores de calidad del Foro Económico Mundial, Chile lidera la comparación regional en carreteras, puertos, aeropuertos y telecomunicaciones pese a tener una economía menor que Brasil y Argentina. Bolivia tiene una fortaleza relativa en infraestructura férrea —aunque toda Sudamérica está rezagada ahí— y debilidades severas en puertos: los dos principales, Central Aguirre y el privado de Gravetal, dependen del canal Tamengo, navegable sólo unos meses al año por falta de dragado. Como las necesidades superan la capacidad de endeudamiento público, el documento propone la tercera modalidad de provisión —propiedad y gestión privadas, con contratos BOT—, que es la que adoptaron Chile y Uruguay, los dos países con mejor infraestructura de Sudamérica.