La Importancia de la Calidad de la Educación
Resumen Ejecutivo
En 1960 América Latina tenía un PIB per cápita promedio de USD 4.152 y Asia de USD 1.892: la región era más del doble de rica, y su fuerza laboral acumulaba 4,7 años de escolaridad contra 4,0 de los asiáticos. Cuarenta años después la relación se invirtió: Asia alcanzó USD 13.571 creciendo 4,5% anual per cápita, y América Latina apenas USD 8.063 creciendo 1,8%. Hanushek y Woessmann (2012) atribuyen entre el 68% y el 93% de esa divergencia a una sola variable: la calidad de la educación —no los años, sino lo que efectivamente se aprende. Los puntajes en pruebas estandarizadas lo confirman: 479,8 para Asia contra 388,3 para América Latina. El documento añade un hallazgo microeconómico que suele pasarse por alto. Lavy, Hitomi y Hanushek encuentran una relación inversa entre nivel de aprendizaje y abandono escolar: si el estudiante espera aprender algo que le dé oportunidades laborales, permanece; mejorar la calidad reduce en 15% la probabilidad de que abandone. Es decir, la calidad no sólo determina el crecimiento agregado, también determina si los chicos siguen yendo a clase. Los datos bolivianos son inquietantes en ese punto. La tasa neta de matriculación primaria cayó de 92,7% en 2006 a 82,4% en 2011, con 118 mil alumnos menos, y en establecimientos públicos la caída fue de 21,3% —295 mil alumnos. Al mismo tiempo el abandono escolar bajó fuertemente: en secundaria rural del 10% al 4%. Entran menos, pero los que entran se quedan. Y el país no puede medir la causa: Bolivia participó una sola vez en pruebas comparativas regionales, en 1997, donde obtuvo los peores resultados de Sudamérica, y no participó en la de 2006.