La economía cruceña: Del rezago al liderazgo económico nacional
Economía regional (Santa Cruz)
Resumen Ejecutivo
Santa Cruz protagonizó una de las transformaciones económicas y demográficas más importantes de Bolivia durante el último siglo. Su participación en la producción nacional pasó de 9,5% en 1950 a 29,3% en 2024, mientras su PIB se multiplicó 26,5 veces, frente a 8,6 veces para el conjunto del país. En ese período, la economía cruceña creció a una tasa anual promedio de 4,5%, frente al 3,0% nacional. Santa Cruz pasó así de ser una región periférica a convertirse en uno de los principales motores de la economía boliviana. Este proceso fue resultado de múltiples factores: el aprovechamiento de sus recursos naturales, la infraestructura que permitió su integración con el resto del país, la expansión agropecuaria y empresarial y la llegada de población de distintas regiones. La migración aportó trabajo, conocimientos, emprendimiento e inversión, haciendo de Santa Cruz un espacio de movilidad y oportunidades. La transformación económica estuvo acompañada por avances sociales. Santa Cruz registra el mayor Índice de Desarrollo Humano del país desde 1990 y alcanzó un valor de 0,775 en 2023. Además, el Censo 2024 confirmó por primera vez que es el departamento más poblado de Bolivia, con 3.122.605 habitantes. El desarrollo cruceño, sin embargo, todavía enfrenta desafíos. En 2024 su economía se contrajo 3,1% y persisten diferencias dentro del departamento. Los seis municipios del núcleo metropolitano alcanzan un 87,2% de población con necesidades básicas cubiertas, mientras que en el resto del departamento la proporción cae a 63,3%, por debajo del promedio nacional. Reducir esta brecha constituye un espacio importante para ampliar la prosperidad. En un entorno macroeconómico adverso, la experiencia cruceña ofrece claves para el futuro: integración, apertura comercial, inversión, movilidad de personas y capitales e incorporación de nuevos recursos productivos. Profundizar estas condiciones puede permitir que Santa Cruz continúe ampliando su aporte al desarrollo de Bolivia. Su liderazgo económico plantea ahora un desafío de otra dimensión: traducir ese peso en un liderazgo político capaz de impulsar el desarrollo del país.