La Deuda Externa Pública: ¿Instrumento para el Desarrollo?
Nuevo ciclo de endeudamiento externo
Resumen Ejecutivo
Bolivia suscribió 16 contratos de crédito externo por USD 1.073,2 millones en el primer semestre de 2011, contra USD 97 millones en el mismo período de 2010: sumando los USD 252 millones adicionales del BID, la deuda contratada de ese año sería la mayor de los últimos dieciséis. El documento pone ese dato en la trayectoria completa. La deuda externa pública llegó a más del 64% del PIB en 2003, dando señales de insostenibilidad; entre 2006 y 2007 la condonación multilateral y japonesa la redujo más del 50%; y desde 2008 el saldo volvió a crecer 9,4% promedio anual, muy por encima del 2,3% del período previo a la condonación, y en 2010 más rápido que la propia inversión pública (11% contra 5,6%). Los indicadores de sostenibilidad son hoy holgados —servicio sobre exportaciones en 4,8% frente a un límite de 20%, deuda sobre exportaciones en 45,9% frente a 150%, deuda sobre PIB en 14,9% frente a 40%—, pero el documento advierte de dónde vienen: cerca del 90% del valor exportado depende de sólo tres materias primas, hidrocarburos, minerales y soya, y las reservas dependen de la misma coyuntura. Son buenos indicadores prestados. Hay además un cambio de condiciones que la foto agregada oculta: el 62% de la deuda es hoy no concesional, es decir comercial. En 2004 el saldo superaba los USD 5.000 millones con un servicio de USD 287 millones; en 2010 el saldo era de USD 2.892 millones y el servicio de USD 302 millones —menos deuda y más servicio. Y buena parte de esos recursos va a infraestructura, en un país que ocupa el puesto 109 de 139 en calidad general y 121 en calidad de carreteras.