La deuda boliviana: Desafíos y oportunidades para un ajuste fiscal según el FMI
Informe FMI / ajuste fiscal
Resumen Ejecutivo
La deuda pública boliviana llegó al 86,6% del PIB en 2024 y el FMI proyecta que supere el 90% en 2026, cuando además vencen los bonos europeos. El documento analiza el Artículo IV que el FMI publicó el 31 de enero de 2025 —casi un año después de elaborado, retrasado a pedido de las propias autoridades bolivianas— y confronta sus proyecciones con lo que efectivamente ocurrió. El contraste es instructivo. El FMI esperaba 2,8% de inflación para 2024 y el gobierno 3,6%; el dato real fue 9,97%. El FMI reconocía que las cifras bajas de febrero y marzo de 2024 se sostenían con «controles de precios, subsidios a los alimentos y combustibles, restricción a las exportaciones y una fuerte producción agrícola» —es decir, inflación reprimida. En crecimiento, el gobierno proyectaba 3,71% para 2024 y el FMI estimó 1,6%, el Banco Mundial 1,4%. Y el documento identifica un patrón: cuanto menos crece la economía, más se sobreestima el crecimiento y mayor es el error de estimación del déficit. El origen del problema es el déficit global promedio de 8% durante 2014-2023, financiado cada vez más por crédito interno: el BCB y, crecientemente, la categoría «otros» que incluye al Sistema Integral de Pensiones, con un 95% de crédito interno neto en el último dato. Las dos propuestas del FMI son un ajuste fiscal del 3% del PIB —que llevaría el déficit del 7,1% al 4,4% en 2029— y un crawling peg con devaluación del 35%, que lo bajaría al 2%. El documento las considera necesarias pero posiblemente insuficientes, y propone complementarlas con reglas fiscales y observatorios fiscales.