La Calidad en la Educación Pública: ¿Un Asunto Olvidado?
Calidad educativa pública
Resumen Ejecutivo
De cada dólar que Bolivia destina a educación pública, sólo 20 centavos son inversión: entre 1996 y 2003 el gasto total por alumno matriculado promedió USD 185, de los cuales USD 146 fueron gasto corriente y apenas USD 39 inversión. Ese desbalance, más que la orientación ideológica del Plan Nacional de Desarrollo, es lo que explica que el nuevo modelo educativo tenga pocas chances de dar resultados distintos al anterior. Las pruebas SIMECAL de 1998 miden el producto de ese sistema en 8º de primaria: a nivel nacional sólo el 36% de los estudiantes alcanza nivel satisfactorio en lenguaje y el 30% en matemáticas. Y el promedio esconde la brecha: en escuelas fiscales rurales, el 49% queda en nivel riesgoso en lenguaje y el 46% en matemáticas, mientras en las particulares urbanas el 64% es satisfactorio en lenguaje y el 56% en matemáticas. La causa está en la estructura de incentivos del docente, que Criales (2005) señala como responsable del 67% del rendimiento del alumno. El escalafón paga por antigüedad —incrementos de 10% a 150% del haber básico— y llega al extremo de premiar con 10% a los docentes interinos, que carecen de formación pedagógica: dos tercios son bachilleres y el 24% ni siquiera eso. Interinos y quinta categoría suman más del 50% del plantel. Hay además un bono al cumplimiento de la gestión escolar, que retribuye por segunda vez haber dictado 200 días de clase. El haber básico subió 60% entre 1990 y 2004, por encima del IPC, sin que ningún resultado de las pruebas SIMECAL se traduzca en consecuencia alguna. Sin evaluación con efecto, la mejor formación docente y el mayor presupuesto no llegan al aula.