Inversión Pública: ¿Esperamos resultados
Eficiencia de la inversión pública
Resumen Ejecutivo
Bolivia destinó en promedio el 44,77% de su inversión pública ejecutada a infraestructura —35,19% sólo a vialidad— durante seis años, y el resultado en el Índice de Competitividad Global 2012-2013 fue el puesto 108 en infraestructura, 113 en institucionalidad y 138 en eficiencia del mercado de bienes, con una posición general 104 de 144 países que no mejoró. El documento parte de esa desproporción entre esfuerzo y resultado para preguntar si el problema es de monto o de calidad. La respuesta que encuentra es la segunda. Candia y Evia (2011), en el estudio comparado de trece países latinoamericanos sobre inversión en infraestructura y pobreza, hallan que el aumento de inversión reduce la pobreza en los sectores beneficiados si está bien hecha; en Bolivia esa relación inversa no se dio, y las deficiencias identificadas fueron la precariedad de la obra, la baja calidad de construcción y la falta de mantenimiento. La causa, subrayan, no es la falta de presupuesto sino la planificación ineficiente y las limitaciones técnicas y de recursos humanos —de ahí la advertencia sobre proyectos que terminan siendo elefantes blancos, con costos de mantenimiento superiores a sus beneficios. El segundo argumento es la composición. En cinco años el 20,7% de la inversión pública fue al sector productivo (14,07% sólo hidrocarburos), y entre 2008 y 2013 ese sector ganó 21,14 puntos porcentuales mientras el social perdió 8,73 y el multisectorial nunca superó el 6%. Invertir en hidrocarburos, minería e industria compite con el ahorro privado y produce crowding-out; invertir en infraestructura económica y social, en cambio, complementa. Los ejecutivos consultados por el ICG señalan burocracia, ética laboral deficiente y corrupción como los mayores obstáculos.