Inversión: Pieza clave para la economía y el empleo
Inversión y empleo / nueva CPE
Resumen Ejecutivo
La Población Económicamente Activa boliviana crece unas 136 mil personas por año, y entre 1999 y 2003 se generaron en promedio 112 mil empleos anuales: un déficit de 24 mil puestos cada año. Ese es el problema que el documento vincula con el nivel de inversión, y la cifra que lo mide es contundente: según Jemio, Bolivia necesitaría invertir alrededor del 22% del PIB para generar empleo suficiente, y entre 2003 y 2007 la inversión bruta nunca superó el 14%. La nueva Constitución agrava el cuadro por la vía de las expectativas. Su artículo 308 reconoce y protege la iniciativa privada, pero el 312 impide la acumulación privada de poder económico que ponga en peligro la soberanía del Estado, lo que en la lectura del ministro Romero supone la apropiación de los excedentes generados por los recursos naturales. A eso se suman las nacionalizaciones ya consumadas —hidrocarburos bajo control total de YPFB, la petrolera Chaco, la fundidora de Vinto—, con un Estado que no dispone de recursos del calibre que esos sectores exigen. La inversión petrolera ilustra la distancia entre meta y resultado: subió de USD 149 a USD 374 millones en 2008, un salto real, pero la meta anunciada para YPFB era de USD 1.000 millones, y las cifras de 1998 y 1999 fueron muy superiores a la de 2008. El documento cierra con dos matices que evitan la simplificación. Primero, más inversión no es automáticamente más empleo: si va a minería, hidrocarburos o telecomunicaciones —intensivos en capital— el efecto es menor que si va a manufactura o construcción. Segundo, el retorno de emigrantes bolivianos por la crisis internacional presionará al alza la tasa de desempleo, lo que vuelve más urgente el punto anterior.