¿Es Posible Tener un Superávit Permanente? Propuestas Para Lograrlo: “Reglas Fiscales”
Reglas fiscales / superávit / deuda
Resumen Ejecutivo
La deuda pública boliviana pasó de cerca del 60% del PIB en 1993 a más del 87% en 2005, y ese es el contraste que vuelve urgente convertir el superávit fiscal coyuntural de 2006 en algo permanente. El mecanismo del deterioro está identificado: los ingresos fiscales bolivianos son volátiles y dependen de shocks externos, mientras el gasto es rígido, de modo que cada ciclo a la baja se traduce en más endeudamiento. Y la composición agrava el problema, porque al reducirse los préstamos de organismos internacionales la deuda interna creció, absorbiendo el ahorro de la ciudadanía que habría financiado inversión privada. La propuesta es una regla fiscal de balance estructural: calcular el balance que existiría si la economía estuviera en su trayectoria de mediano plazo, separando ingresos y gastos coyunturales de los permanentes. Su virtud no es sólo contable —funciona como estabilizador automático, permitiendo superávits efectivos más altos en la expansión y déficits menores en la recesión, y evitando ajustes violentos cuando cambian las condiciones externas. El documento le suma tres piezas: límites explícitos al déficit efectivo en monto y en plazo, para acotar la discrecionalidad del gobierno de turno; indicadores de desempeño simples y comprensibles, con metas evaluables; y un fondo de estabilización construido sobre los recursos de hidrocarburos, que ahorre en bonanza y gaste en escasez. Ese fondo cumple además una función preventiva contra la enfermedad holandesa, el riesgo concreto de que el auge del gas absorba los recursos de los sectores donde Bolivia tiene ventajas comparativas. La evidencia regional respalda la ruta: Chile y México, los dos países latinoamericanos con menor riesgo país, son también los de mayor sostenibilidad fiscal, y ambos incorporaron reglas fiscales a su política económica. Bolivia ocupa el extremo opuesto en ambos ejes.