¿Es importante la Libertad Económica para Conservar la Democracia?
Libertad económica y democracia
Resumen Ejecutivo
Milton Friedman sostuvo en Capitalismo y libertad que creer desconectadas la política y la economía es un error grave: la libertad económica es condición necesaria del ejercicio real de la libertad política y civil, porque separa el poder económico del político y permite que el primero contenga al segundo en vez de reforzarlo. El documento lleva esa tesis al terreno boliviano con un dato de la MECOVI 2002 que la vuelve concreta: en Santa Cruz, Tarija y Pando sólo el 14%, 22% y 24% de los trabajadores dependen de alguna institución pública, y son las regiones donde la manifestación de opiniones distintas a las del gobierno fue mayor; en La Paz, Oruro y Potosí la dependencia sube a 26%, 40% y 39%, y allí quien discrepa arriesga su fuente de trabajo. Cuando el Estado es el principal empleador, disentir sale caro. La evidencia comparada corre en ambas direcciones. Vásquez (2005) documenta que regímenes autoritarios que abrieron sus mercados terminaron abriendo también procesos democráticos: Corea del Sur, Indonesia y Taiwán en los sesenta y setenta; China, que tras veinte años de liberalización y crecimiento del 10% desarrolló una clase media que empezó a demandar elecciones en villas y pueblos. Venezuela cuenta la historia al revés: en 1998 Freedom House le asignaba 2 en libertad política y civil —en una escala donde 1 es plena libertad y 7 su ausencia— y 33 en libertad de prensa; en 2005, tras años de restricción económica financiada por el petróleo, marcaba 3 y 4 en libertades política y civil y 72 en prensa. El documento cierra corrigiendo la reducción boliviana del debate: libertad económica no es privatizar, es Estado de derecho, seguridad jurídica y derechos de propiedad —lo que North llamó institucionalidad y ausencia de capitalismo de privilegios.