En busca de Mayores Ingresos para el Estado ¿La Nacionalización es el Camino Correcto?
Nacionalización del gas
Resumen Ejecutivo
Tras la apertura a capitales extranjeros la inversión en hidrocarburos creció más de 400%, y con ella la producción de gas natural pasó de 516 MMPCD en 1997 a 1.419 MMPCD en 2005, el petróleo de 28.000 a casi 51.000 barriles diarios, y las reservas de gas de 10 a 48 TCF. Antes de eso, el pico de inversión en exploración de YPFB no superó los USD 70 millones en 1992 y su piso fue de USD 23 millones en 1990. Ese contraste es el punto de partida para preguntar por qué esta tercera nacionalización funcionaría, cuando las dos anteriores dejaron una empresa con tecnología obsoleta, ingresos comprometidos en gasto corriente y sin capacidad de inversión. El documento identifica además un efecto de la nueva norma que la discusión política pasó por alto: una carga uniforme de 18% de regalías más 32% de IDH para todos los campos, sin distinguir rendimientos, vuelve inviables los campos pequeños y medianos. La inversión de 2005 se concentró en los megacampos, operados por Petrobras, Total y Repsol YPF, que administran cerca del 84% de las reservas de gas y el 80% de las de petróleo. La producción confirma el desplazamiento: en 2001 los campos medianos y pequeños producían más del doble de petróleo que los megacampos, y en 2005 la relación se invirtió, con los grandes superándolos en más de 80%. Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz recibirán menos regalías por esa vía. La experiencia regional agrega la advertencia: PDVSA redujo su productividad, PETROECUADOR cayó de más de 120 millones de barriles en 1994 a poco más de 75 millones en 2005, y Colombia flexibilizó su normativa para atraer inversión. Y la norma boliviana no prevé fondo de estabilización alguno, a diferencia del que Chile montó sobre CODELCO.