El Sistema de Pensiones en Bolivia: Retos Actuales y Soluciones Futuras
Resumen Ejecutivo
El 79% de los bolivianos de 65 años o más recibe una pensión inferior a la línea de pobreza, el porcentaje más alto de América Latina, en una región donde la mediana ronda el 25-30% y Uruguay y Costa Rica registran 1%. El documento vincula ese dato con el otro extremo del sistema: sólo el 15,7% de la población ocupada aporta a un sistema previsional en 2021, bajando desde 16,8% en 2018, también el peor de la región. La relación entre ambos indicadores es inversa y clara: a mayor cobertura, menor precariedad en la vejez. Las causas son las mismas que explican la informalidad —84,9% de empleo informal y una productividad de USD 8,5 por hora frente a USD 30,9 en Uruguay y USD 29,6 en Chile. El aporte más específico está en la estructura de inversión del Sistema Integral de Pensiones. Entre 2020 y 2023, los depósitos a plazo fijo cayeron del 57% al 52% de la cartera a valor de mercado mientras los bonos del TGN subieron del 16% al 27%; a valor nominal la diferencia es mayor. Menos recursos para la intermediación financiera, más financiamiento del Estado, y creciente exposición del ahorro previsional al riesgo soberano —con un EMBI por encima de 2.000 puntos básicos. La comparación regional muestra alternativas: Chile coloca el 43,3% en deuda externa y sólo 19% en deuda gubernamental. Y el régimen no contributivo tiene su propia tenaza: los ingresos del TGN por hidrocarburos cayeron de Bs 18.520 millones en 2014 a Bs 8.371 millones en 2022, mientras los beneficiarios de la Renta Dignidad subieron de 0,8 a 1,2 millones.