El sector hidrocarburífero en Bolivia: ¿Qué hacer con las filas en los surtidores?
Filas / desabastecimiento de combustibles
Resumen Ejecutivo
La producción boliviana de diésel cayó 66% entre 2015 y 2023 —de 6,3 a 2,1 millones de barriles—, la de gasolina automotriz 27% desde 2016 y la de gas natural 39% desde 2014, mientras la demanda de los tres seguía creciendo. El documento explica las filas en los surtidores de 2024 con esa tenaza, y cuantifica ambos lados. La demanda de gasolina llegó a 14,4 millones de barriles frente a una producción de 6,4 millones. El parque automotor creció 360% entre 2005 y 2023, de medio millón a más de 2,4 millones de vehículos, y el consumo de gas vehicular subió 357%, de 189 a 868 millones de metros cúbicos —cifras casi idénticas que confirman la relación. Y las redes de gas domiciliario, con USD 934,5 millones invertidos entre 2006 y 2019 y 874 mil conexiones, añaden más demanda subsidiada. El resultado fiscal es un subsidio que pasó de USD 1.699,7 millones en 2022 a USD 2.900 millones proyectados para 2025 —USD 56 millones semanales. Y el resultado externo es el cruce que define la década: las importaciones de hidrocarburos alcanzaron USD 5,3 mil millones en 2024 frente a exportaciones de poco más de USD 1,5 mil millones. En menos de dos décadas Bolivia pasó de exportador neto a importador neto. Las recomendaciones son cuatro: joint ventures para financiar exploración sin cargar todo el riesgo al Estado; un sector comercializador privado con régimen fiscal simplificado; repensar el subsidio; y explorar la energía nuclear —una planta cuesta USD 6 millones por megavatio frente a medio millón de una de ciclo combinado, pero liberaría los más de 1.000 millones de metros cúbicos de gas que hoy van a uso comercial e industrial.