Economía informal y trabajo informal en América Latina y evidencia para Bolivia: Costos regulatorios, productividad y diseño de políticas
Informalidad en ALC
Resumen Ejecutivo
La informalidad prevalece donde el precio regulatorio de contratar supera la productividad marginal del trabajo, y el documento construye un indicador para medirlo: la razón entre productividad y Costo Laboral Mínimo, que combina salario mínimo y costos no salariales. Valores menores a 1 significan que el piso regulatorio excede la productividad media. Bolivia, Honduras, Guatemala y Nicaragua están por debajo de 1 y exhiben informalidad del 70% al 85%; Chile, Panamá, Brasil y Argentina la superan con holgura y registran tasas menores. El caso chileno desmiente la lectura simple: su salario mínimo es alto en niveles, pero su productividad lo es más, y su informalidad es baja. Lo determinante no es el nivel nominal sino la posición relativa. El documento identifica también un caso atípico revelador: Perú, con ratio mayor a 1 pero informalidad alta, lo que apunta a canales complementarios —protección al empleo, costos administrativos, justicia laboral y beneficios apilados a la nómina. El marco conceptual recorre la genealogía del término desde Keith Hart en 1971, pasando por De Soto —medios ilícitos para fines lícitos—, Feige, Loayza y la tipología de Fernández y coautores que distingue informalidad de subsistencia, inducida y voluntaria. Y el documento subraya lo que la evidencia dice sobre las políticas: Floridi, Demena y Wagner (2020) muestran que abaratar el registro o endurecer la fiscalización por separado tiene efectos nulos o marginales, mientras Campos, Goldstein y McKenzie (2018) hallan en Malawi que formalizarse sólo mejora el desempeño cuando viene con inclusión financiera efectiva.