Corrupción: Un Problema que Bolivia No Logra Superar
Corrupción / transparencia
Resumen Ejecutivo
Bolivia obtuvo 2,8 puntos sobre 10 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2010 de Transparencia Internacional, puesto 110 de 178 países, en posición comparable a la del África subsahariana. La correlación con la prosperidad es directa: los tres países más transparentes del mundo —Dinamarca, Nueva Zelanda y Singapur— promedian un PIB per cápita en paridad de poder de compra once veces mayor que los tres peor situados; y en la región, Chile, Uruguay y Costa Rica promedian USD 13.352 contra USD 5.796 de Haití, Paraguay y Venezuela. El Barómetro Global 2010 agrega el dato del ciudadano: el 30% de los encuestados bolivianos pagó un soborno en el último año para que alguno de nueve proveedores de servicios atendiera su reclamo, uno de los porcentajes más altos de la región, cuyo promedio es 23%. El aporte analítico del documento es leer la corrupción como respuesta a incentivos y no sólo como falla ética. Ghersi habla del alto costo de la legalidad: la ley exige tiempo e información, y cuando ese costo supera al beneficio de cumplirla, se busca la vía alterna. Y hay una paradoja distributiva —para quien tiene ingresos altos, cumplir la ley cuesta proporcionalmente menos, de modo que más normas resultan más discriminatorias contra el pobre. La corrupción puede entonces funcionar como impuesto para operar dentro de cierta ilegalidad, o como seguro que compra protección frente a una ley costosa. Las recomendaciones se siguen del diagnóstico: elevar la confianza en el sistema legal —hoy percibido como la institución más corrupta junto a partidos y policía—, elevar el castigo esperado, y reducir el tamaño y la discrecionalidad estatal, porque el Estado juez y parte multiplica las oportunidades.