¿Cómo profundizar el gobierno abierto en Bolivia?
Profundización gobierno abierto
Resumen Ejecutivo
Bolivia publica documentos, pero no libera datos. El documento distingue tres cosas que suelen confundirse —gobierno electrónico, gobierno abierto y datos abiertos— y sostiene que el país avanzó en la primera sin alcanzar las otras dos: hay portales, trámites en línea y memorias institucionales, pero la información llega en PDF, en series incompletas y sin formatos reutilizables. La diferencia es operativa: el PDF permite leer; el dato abierto permite comparar, procesar, cruzar y auditar. Los indicadores internacionales ubican a Bolivia por debajo de referentes regionales como Uruguay, Chile, Costa Rica, Colombia o Argentina en gobierno abierto, derecho a la información, participación cívica y mecanismos de queja, y en una posición intermedia-baja en apertura de datos oficiales; el rezago más agudo está en transparencia presupuestaria. El caso de AGETIC ilustra la tensión con precisión, porque es la entidad llamada a fijar el estándar: creada por el DS 2514 de 2015 y responsable, según el DS 3251, de los planes de gobierno electrónico y de software libre y estándares abiertos, publica memorias 2016-2024, dos planes estratégicos y POA 2016-2026, casi todo en PDF y con baja disponibilidad de datos reutilizables. El diagnóstico se apoya en literatura que advierte lo mismo: la transparencia sin capacidad de sanción puede producir resignación ciudadana en lugar de control (Bauhr y Grimes), y los datos abiertos sólo generan valor cuando son técnicamente reutilizables (Wirtz et al.). La agenda propuesta es deliberadamente básica antes que ambiciosa: política nacional de apertura por defecto con formatos CSV, XLSX, JSON o API, metadatos obligatorios, diccionario de variables, licencia abierta y descarga masiva; adopción plena de las recomendaciones del International Budget Partnership; contratación pública abierta en SICOES bajo el Open Contracting Data Standard; auditoría abierta con seguimiento de recomendaciones; y un marco efectivo de acceso a información con órgano garante y plazos. Bolivia no necesita más vitrinas digitales, sino datos que puedan usarse.